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En caso de no haber recibido este aval, el país se hubiera expuesto a sanciones de tipo económico, comercial o político. “El Gobierno logró un importante progreso en la identificación y enjuiciamiento por la trata de personas”, señala la comunicación que recibió el director de la Policía, general Óscar Naranjo. Sin embargo, la ONU advierte que las circunstancias particulares del país han contribuido a que el flagelo se siga presentando.
“Colombia es uno de los países del Hemisferio Occidental con mayor número de mujeres y niñas trasladadas al extranjero para propósitos de explotación sexual. (…) La violencia armada interna en Colombia ha desplazado a muchas comunidades, haciéndolas vulnerables a la trata de personas. (…) También, redes de crimen organizado, algunas relacionadas con organizaciones terroristas y delincuencia común, han empujado a la fuerza a hombres, mujeres y niños hacia situaciones de explotación sexual con fines comerciales o de trabajo forzado”, sostiene el informe.
Aunque los casos se han reducido, las autoridades han detectado que mujeres aceptan salir de Colombia sabiendo que van a ejercer la prostitución, aunque son engañadas sobre las condiciones del oficio. “Las situaciones que se presentaban cuando las jóvenes creían que se iban como bailarinas o modelos se han reducido, pero ahora lo que no saben es que luego se convierten en víctimas de explotación sexual. Cuando logran escapar van a los consulados para ser repatriadas, pero ahí es donde comienzan las amenazas para que paguen las deudas”, manifestó una fuente de la Dijín.
También dificulta la investigación que la misma familia es consciente de lo que está ocurriendo, pero guarda silencio por los dineros que las víctimas logran enviar desde el exterior. “Hay madres que son conscientes de lo que están haciendo sus hijas o los mismos esposos conocen a qué se van sus compañeras al exterior, pero lo justifican como si fuera un trabajo cualquiera”, sostiene un oficial de la Policía. Los países de destino a los que viajan con mayor frecuencia son China, Japón, Holanda, Singapur o Líbano.
Otra situación que dificulta la lucha contra el flagelo es que en algunos países la trata de personas no está tipificada como delito y es vista como relativa a la prostitución. Asimismo, los lugares predilectos para reclutar a las víctimas en Colombia continúan siendo los mismos: Cali, Armenia, Pereira, Cartagena, Barranquilla y Buenaventura. Pese a la frontal lucha contra este ilícito, las autoridades han conocido casos aberrantes. “Sabemos de mujeres víctimas de ese delito que luego de liberarse o haber pagado la deuda con el grupo delincuencial, vienen al país y comienzan a reclutar mujeres y forman su propia banda”, agregó el oficial de la Policía.