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La reactivación económica es la gran apuesta de la Alcaldía de Bogotá para 2021, luego de un 2020 en el que las medidas tomadas para aplacar el coronavirus derivaron en pérdidas para varios sectores de la capital. Desde el año pasado, la administración le apostó al programa conocido como “Bogotá a cielo abierto”, para activar de nuevo algunos establecimientos como restaurantes y gastrobares, pero para algunos se quedó corto y dejo por fuera varios sectores afectados por la pandemia.
Alejandra Rodríguez Cortés es la nueva directora del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (Dadep). Asumió el cargo esta semana y tiene como reto impulsar el programa de reactivación a cielo abierto, pero con otras condiciones que en este momento están en evaluación. En esta entrevista, la funcionaria explica los principales desafíos para su gestión y aclara que el papel de la entidad en temas de ventas informales se limita a la regulación del espacio público.
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¿Cómo va el proceso de empalme?
Hicimos empalme con la directora saliente la semana pasada. Estuvimos trabajando en jornadas bastante extensas y esta semana finaliza el empalme en cada una de las subdirecciones. Lo que hicimos primero fue un empalme general, en temas estratégicos y que necesitamos saber ambos equipos. Ahora nos estamos dedicando a seguir trabajando en cada una de las dependencias, con temas de detalle.
¿Cuáles cree que serán los mayores retos de su gestión?
Tenemos varias tareas importantes, pero la principal será lo que tiene que ver con recuperación económica. Ahí, el programa bandera es “Bogotá a cielo abierto”, que va a ser nuestra prioridad en el tema de reactivación. Queremos que no sea algo temporal por la pandemia sino que se quede, pero con algunas condiciones
¿En qué temas va a centrar su administración?
Tenemos un tema importante que tiene que ver con la recuperación del espacio público, que es nuestra misionalidad. Para este año tenemos la meta de recuperar 450.000 metros cuadrados de espacio público, que significa recuperar 63 canchas de fútbol. Es una meta grande que se cumplirá a través de pedagogía y cultura ciudadana.
¿Cuál será el papel puntual del Dadep en el proceso de reactivación económica?
“Bogotá a cielo abierto” es una prueba qué va a funcionar hasta el 16 de marzo. Ese día se acaba el piloto, pero no el programa. Al contrario, lo que vamos a hacer en conjunto con la Secretaría de Desarrollo Económico es darle continuidad, pero no bajo el marco actual que es un poco más laxo con algunos sectores como restaurantes y otros establecimientos.
¿Qué tiene de diferente el programa que esperan construir?
Van a cambiar varias cosas. Va a salir una reglamentación específica para “Bogotá a cielo abierto” y no va a ser para sectores exclusivos de la ciudad, como hasta ahora. No será solo para el norte o el centro, sino que vamos a ir a las zonas de la ciudad donde más se requiere reactivación económica. El programa será también para localidades como Ciudad Bolívar, Usme, Tunjuelito, Kennedy, Suba, Engativá o Fontibón. Para nosotros es muy importante que esta reactivación llegue a donde está la mayor cantidad de población, que es el sur y el occidente de la ciudad. Allá es donde más necesidad de reactivación tenemos y vamos a sacar el programa de la exclusividad, con algunas condiciones y reglamentación.
¿Cuáles son algunas de esas normas?
Debe darse con retribución por parte de las personas que lo van a aprovechar y con inclusión de vendedores informales y peatones. Tampoco podemos cerrar los espacios sino por el contrario, deben ser zonas caminables donde la gente pueda ir en bicicleta. También, sabemos que en espacios abiertos hay menos riesgos de contagio pero no podemos dejar de cumplir las normas de bioseguridad.
Además de “Bogotá a cielo abierto”, ¿se contempla alguna nueva estrategia para el proceso de reactivación?
Por ahora vamos a quedarnos con “Bogotá a cielo abierto”. Hace muchos años se viene trabajando en el aprovechamiento del espacio público y lo que queremos es reforzar el programa a cielo abierto, pensando también en incluir espacios culturales porque los artistas se han visto muy afectados por por la pandemia. Vamos a trabajar de manera muy articulada, con reglas claras para que el aprovechamiento del espacio público le sirva a la ciudad y todos podamos ganar.
Se planteó también el cobro por el uso comercial del espacio público. ¿Qué lineamientos hay desde el Dadep?
Estamos preparando un borrador de decreto que tiene que pasar por una revisión jurídica y técnica. Es un tema que estamos trabajando pero el cobro es algo que ya existe. Vamos a crear un nuevo modelo para “Bogotá a cielo abierto”, basado en ese proyecto de decreto.
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Además del proceso de reactivación, se sabe que en la ciudad hay un déficit de espacio público. ¿Qué estrategias se contemplan para continuar con la recuperación de espacio público?
Lo que buscamos es hablar de sostenibilidad y cuidado porque no solamente es más espacio público. Desde el Dadep no sólo buscamos la ampliación o creación de espacio público, sino que eso también nos genera una responsabilidad que tiene que ver con el cuidado, sostenimiento y mantenimiento de espacios públicos.
El reto no es solo crear nuevos espacios, sino aprovechar lo que tenemos. De nada nos sirve ponernos una meta gigante de buscar más espacio público si lo descuidamos o si es inseguro, feo o está dañado, así que es importante que esos nuevos espacios sean también aprovechables para la ciudadanía.
¿Cómo concertar las voces que piden más espacio público y las que piden dejar trabajar a los vendedores informales?
Hay un tema muy importante y es que nosotros trabajamos por la regulación del espacio público. No somos autoridad en el tema para definir qué pasa con los vendedores informales, porque eso pasa por un trabajo transversal y el Instituto Para la Economía Social (IPES) tiene una tarea supremamente grande con esta población para darles una oferta de reubicación, garantizar sus derechos y que sean ordenados en tiempos de pandemia.
Por supuesto, tenemos que velar por el buen uso del espacio público, garantizando los derechos de las personas que trabajan allí. Trabajamos en una línea de defensa de derechos, pero también tenemos que contar con que el peatón tiene derecho a caminar seguro y tranquilo por la ciudad.
Hubo críticas por un “doble rasero” entre la gestión del espacio público para el comercio formal y para las ventas ambulantes. ¿Lo ve así? ¿Cómo se manejará el tema durante su gestión?
Es algo que hay que saber equilibrar. No podemos considerar que si algo es bonito, está bien. Si está bonito, hay que reglamentarlo y por eso insistimos en que “Bogotá a cielo abierto” debe tener una retribución y debe ser inclusivo. Si el programa incluye restaurantes, vendedores informales, espacios para el peatón, tenemos que concertar el espacio incluso para que quien va en bicicleta pueda dejarla en un cicloparqueadero. Tenemos que buscar un equilibrio para todos, no darle palo a unos y ser laxo con los otros. Tenemos que concertar el espacio público para todos en términos de la reactivación económica.
Una de las zonas más difíciles donde se dan los choques más visibles es la carrera Séptima peatonal. ¿Cómo se va a proceder allí?
La Séptima peatonal es muy especial porque confluyen entidades como las secretarías de Gobierno, Desarrollo Económico e Integración Social, y el IPES. Tenemos como tarea principal sensibilizar sobre las medidas de bioseguridad y cómo utilizar el espacio, pero también tiene que ser algo muy concertado, sobre todo por los fallos judiciales que existen. Vamos a trabajar muy de la mano para hacer un trabajo especial en la Séptima y no podemos incluirla en un paquete general.
Se adelantó un piloto de food trucks. ¿Qué experiencias dejó? ¿Se prevé continuar el programa?
Para nosotros fue una experiencia positiva, sobre todo lo que se hizo en el marco de la pandemia. Queremos que sea permanente, pero que vaya de la mano del programa “Bogotá a cielo abierto” y que contribuya a la reactivación económica.
¿Qué procesos de contratación se van a adelantar este año?
El primero tiene que ver con el desarrollo de un portal inmobiliario. Vamos a arrancar con una prueba piloto con algunos predios del Distrito y la idea es iniciar la venta de algunos predios que para el Distrito no son muchos, pero que quizás para la ciudadanía o los empresarios son muy útiles. Haremos una prueba piloto a través de una subasta para la venta de algunos predios, que está preparada para mitad de este año.
El otro tema tiene que ver con las alianzas público-privadas. Vamos a hacer una feria con Camacol y el IDRD, para buscar que el sector privado quiera proponer las APP, que es una buena manera para temas de renovación urbana con recursos del sector privado.
Antes de la pandemia se avanzó en modernización de mobiliario urbano. ¿Qué avances se esperan dejar?
Tenemos un contrato de concesión a 28 años qué está basado en la administración del mobiliario urbano y especialmente en el tema de paraderos. La meta a 2023 es tener 4.746 unidades de mobiliario urbano (1.655 paraderos del SITP, 1.074 unidades verticales donde está la información sobre buses y 2.027 paneles informativos para estos paraderos).
Estamos adelantando el proceso para tener medios de comunicación inclusivos, pues queremos que las personas en condición de discapacidad puedan tener pantallas informativas especiales. La idea es tener también paraderos con puntos wi-fi y puntos de recarga, y estamos trabajando con los prototipos que serían instalados el segundo semestre de este año. La modernización está programada para finalizar en 2023.
¿En qué va la instalación de baños públicos?
Vamos a arrancar a la revisión del tema de baños públicos a partir del segundo semestre, porque no hace parte del proceso de concesión de cuidado de mobiliario urbano.