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Desde su celda en la cárcel de La Dorada, donde purga dos condenas de 15 y 40 años de prisión, José de Jesús Guzmán Cuenca escribió de su propio puño y letra las circunstancias que llevaron a que fuera detenido y acusado de ser el jefe guerrillero de las Farc, conocido como Gaitán. Todo comenzó en junio de 2007 cuando viajó a Bogotá a visitar a dos de sus hijos. Uno, incluso, estaba prestando servicio militar y por esas fechas de licencia.
Cinco días pasaron sin novedad hasta que Guzmán Cuenca, de 57 años, decidió regresar a Puerto Rico (Caquetá), donde residía con su familia. Pero súbitamente el bus en el que viajaba fue retenido por la Policía, en la vía Montañita–El Paujil. Un uniformado les pidió a los pasajeros documentos. Pasados unos minutos regresó y le dijo a Guzmán Cuenca que debía bajarse. Lo requisaron. Solamente llevaba su carné del Sisbén nivel 1, tres pares de zapatos, algo de zanahoria, cinco libras de habichuela y “una cajada de pan”. Apenas empezaba su calvario.
De inmediato lo llevaron a la Sijín de Florencia, le reportaron que tenía cuatro órdenes de captura por delitos de secuestro, extorsión y rebelión y, como si ya no fuera tanto, que había sido condenado a 40 y 15 años de prisión por ordenar secuestros y asesinatos en el oriente del país como cabecilla de las Farc. Él negó todo, les dijo que no era quien buscaban, que era un error, pero la Policía insistió en que le había asestado un golpe certero a la guerrilla. Le sugirieron que confesara para obtener rebajas procesales. Se rehusó. Poco después fue presentado en rueda de prensa como el comandante Gaitán.
Pasaron casi dos años hasta que una noticia le devolvió la esperanza de que se hiciera justicia. El 1º de marzo pasado, tropas de la V División del Ejército, en zona rural de Gutiérrez (Cundinamarca), abatieron en combate a José de Jesús Guzmán o Gaitán, señalado de ser el jefe de la red Antonio Nariño de las Farc. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, confirmó la noticia, dio a conocer su extenso prontuario como terrorista y advirtió sonriente en su parte de victoria: “Era íntimo del Mono Joyoy y mano derecha de Tirofijo“.
Lo responsabilizó, entre otros, del cruento ataque a la base militar de Teteyé (Putumayo), en 2005; y, más recientemente, de los atentados contra la tienda Blockbuster, de Bogotá, y del ex senador Germán Vargas Lleras y de la infiltración de la guerrilla en las universidades. José de Jesús Guzmán Cuenca, el detenido homónimo del abatido jefe subversivo, quien lleva más de dos años reclamando su inocencia desde la prisión, celebró la noticia difundida con amplio despliegue por los medios de comunicación y por un momento se ilusionó con dejar rápidamente esa vida de barrotes. Si el verdadero Gaitán estaba muerto, ¿entonces por qué seguía en la cárcel?, pensó.
¿Falso positivo?
Para el abogado Leonardo Jaimes Marín, defensor del hombre que purga las dos condenas que suman 55 años, este caso constituye otra clase de falsos positivos que consisten en detener inocentes y hacerlos aparecer como miembros de grupos al margen de la ley. Jaimes Marín explicó que el proceso contra su cliente se inició con base en un informe de la central de inteligencia militar de la V Brigada del Ejército, fechado en septiembre de 2000. Allí se señaló que José de Jesús Guzmán Cuenca, alias Gaitán, junto con otros tres guerrilleros, era la cabeza de la columna Camilo Álvarez del bloque Magdalena Medio de las Farc.
El reporte de inteligencia reseñaba que el jefe guerrillero tenía a sus órdenes a no menos de 120 subversivos que tenían su centro de operaciones en Santander. Inexplicablemente, señaló Jaimes Marín, en el informe apareció copia de la cédula de su cliente Guzmán Cuenca, pero la justicia nunca aclaró por qué y, como si fuera poco, que el hoy condenado y detenido homónimo nunca hubiera visitado esa región ni siquiera de paseo, como él mismo ha dicho una y otra vez en repetidas ocasiones ante distintos fiscales y jueces.
Precisamente, para corroborarlo, Jaimes ha aportado ante las autoridades judiciales documentos como certificados expedidos por representantes de juntas de acción comunal del Caquetá que avalan que Guzmán Cuenca fue presidente de la junta de la vereda El Cairo, Puerto Rico, entre 2001 y 2004, y que llegó a esa zona una década atrás como un humilde labriego, como muchos. Pero además, declaraciones de desmovilizados de las Farc y personas que estuvieron secuestradas por el verdadero Gaitán, quienes dicen no haber visto nunca a José de Jesús Guzmán Cuenca, el hombre detenido en la cárcel de máxima seguridad de La Dorada.
Luego de las múltiples evidencias y de la noticia de la muerte de Gaitán, ese sí guerrillero, el Tribunal Superior de Bucaramanga decretó la nulidad de un proceso en el que ya fue sentenciado Guzmán Cuenca y se espera que más pronto que tarde revise los demás requerimientos que pesan sobre su buen nombre. Este caso, sin duda, podría abrir un nuevo capítulo en la lamentable zaga de los falsos positivos.