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El riesgo de desconocer el ‘must-carry’

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Al negarse a que operadores como Directv o Claro transmitan su señal en HD, Caracol desconoce y pone en riesgo lo que se conoce en política pública como must-carry, la obligación que tienen los operadores de televisión por suscripción de incluir en su oferta contenidos de acceso abierto o de servicio público.

Es una póliza a favor de la diversidad y el acceso a la información para los ciudadanos.

En el caso de los canales de servicio público —como la BBC en el Reino Unido o Señal Colombia acá—, es una salvaguarda fundamental. Sin ella, un operador por suscripción bien podría excluir esos contenidos de su parrilla porque resultan poco rentables (bajo rating versus costos de transmisión) o porque son inconvenientes (políticamente sensibles o contrarios a intereses comerciales).

En 2012, por ejemplo, Canal Capital le exigió a Directv que lo reincorporara a su programación después de haber sido sacado por supuestos “reajustes en su parrilla”. El operador no tuvo opción distinta a cumplir con su obligación de transmisión.

El artículo 11 de la Ley 680 que Caracol quiere reinterpretar contiene una obligación de must-carry simple: los operadores como Directv o Claro tienen que garantizar la recepción de los canales abiertos. No tienen que comprarlos ni pagar derechos de retransmisión. Tampoco pueden cobrar por hacerlo. Simplemente, deben incluir ese contenido en su parrilla.

El riesgo de esta movida de Caracol —a la que se sumará RCN, al parecer— no es sólo para los canales de interés público y los ciudadanos. Desconocer la obligación de transmisión podría afectar a los propios canales privados a la vuelta de unos años si, por ejemplo, cambia la balanza de poder y la televisión abierta pierde mercado. En ese caso, serían los operadores por cable o satélite los que se negarían a transmitir la señal sin remuneración alguna.
Lo que hay que garantizar, más bien, es que los operadores por suscripción transmitan la señal en las mismas condiciones de la abierta sin que los suscriptores deban pagar planes especiales. En el caso de la señal HD, un decodificador con esta tecnología, en un paquete básico, debe ser suficiente para sintonizar los canales públicos en ese formato.

Que haya una oportunidad de negocio no implica que haya un negocio. Así como Caracol y RCN harían millones mensuales por cobrarle a Directv, también podrían cobrarnos por la transmisión de los partidos de fútbol de la selección Colombia. Y varios pagaríamos. Pero tienen el uso del espectro por concesión del Estado para operar como canales nacionales de señal abierta —los dos únicos, después de todo—. Fue para ése y no otro negocio que se apuntaron. 

*Carlos Cortés Castillo, Asesor en regulación de medios.

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