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La acción que emprendió el presidente Santos, con el apoyo de la Policía, contra las ‘ollas’ del microtráfico, es una labor encomiable y eficaz que había sido pospuesta por otras administraciones debido a la falta de decisión política y de compromiso con los problemas que más afectan a la comunidad, en materia de convivencia y seguridad ciudadanas, donde se requiere tomar decisiones que devuelvan la confianza y la esperanza, como está sucediendo en el Congreso con la evasiva de la discusión legislativa del nuevo código de policía, columna vertebral de la convivencia ciudadana, teniendo en cuenta que es un imperativo social armonizar esta ley con la realidad del país, para que haya capacidad sancionatoria, correctiva y de cultura ciudadana que garantice las condiciones exigibles de convivencia y seguridad.
Eso mismo deben hacer los mandatarios locales ante el sinnúmero de motivos que afectan la convivencia ciudadana: tomar decisiones sin calcular los riesgos políticos debe anteponer el interés general sobre el particular, ya que el derecho de policía les otorga facultades que hoy son inexploradas por negligencia cognitiva, mientras los inadaptados, los indisciplinados y los criminales acechan constantemente al ciudadano de a pie.
Pero lo que sí es lamentable y decepcionante es que nuestro mandatario manifieste que lo pensaría para ordenar un ataque contra el mayor depredador de la especie humana, alias Timochenko, cuando otrora comandó acciones como la ‘Operación Jaque’, los operativos con los que se neutralizaron a Alfonso Cano y a alias Mono Jojoy, esto no puede ser una concesión de los diálogos de paz. Con esta declaración pública demuestra debilidad manifiesta.
Édgar Bejarano. Bogotá.
“¡Llegó el papel!”
La primera plana del diario El Espectador, dedicado a la “llegada de papel a Caracas”, por iniciativa de Andiarios, sigue llamando la atención del periodismo de esta casa editorial.
Tal parece que ustedes siguen viviendo otro mundo: la noticia más importante de Venezuela es el dialogo Gobierno-oposición, con presencia de Unasur, al cual ustedes le restan importancia.
Más que papel su mejor contribución sería no seguir siendo parlantes de los desmanes de la oposición visceral de Venezuela.
Y otra cosa, mucho más importante, por qué no le dedican más tiempo, esfuerzos y centimetraje a Colombia, por ejemplo: Buenaventura, Choco, Nariño, Meta, Arauca, Norte de Santander, Cartagena, Cesar o La Guajira, donde sí verdaderamente hay papel, pero faltan muchas otras cosas.
Carlos Pino. Bogotá.