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Señales

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Ha transcurrido más de un mes de la desaparición del avión de Malaysia Airlines.

Las baterías que alimentan las señales de la caja negra (CN) se están agotando, lo que dificulta más encontrar los restos que pueden estar en el fondo del mar. Se pregunta uno, ¿por qué la avanzada tecnología de comunicaciones no ha permitido captar las señales de la CN? La razón fundamental es: el agua marina es un buen conductor de la electricidad.

Las ondas electromagnéticas se propagan muy bien en el vacío o en medios no conductores, pero en un medio conductor la intensidad se atenúa a los pocos milímetros, por esa razón las láminas de cobre son un excelente aislante de las ondas de comunicaciones.

La conductividad del agua del mar explica por qué en las comunicaciones submarinas se emplean sonares y no radares; el sonar produce una onda acústica que se propaga en el medio acuático, el radar es inoperante en este medio.

Durante la Guerra Fría un riesgo de ataque con ojivas nucleares disparadas por submarinos estuvo presente. Para comunicarse con la base el submarino saca a la superficie una pequeña antena: si recibía una orden de atacar, para no ser detectado, bajaba la antena y se perdía la posibilidad de recibir una contraorden. Un submarino de alto nivel de equipamiento, como el ruso que se accidentó en el océano Ártico, no pudo comunicarse con la base y fue rescatado con toda la tripulación muerta semanas después luego de una búsqueda con robots submarinos.

La función principal de la CN es grabar las comunicaciones entre la tripulación del avión y el personal de tierra, así como los parámetros de funcionamiento de los equipos electromecánicos. Un dispositivo adicional emite señales con pulsos regulares que pueden ser captados por receptores muy sensibles. Si la CN cae en el mar, para que la señal pueda propagarse, así sea muy tenue, se emplea muy baja frecuencia 37,5 kilo Hertz; como comparación esta frecuencia es 50.000 veces menor que la usada para comunicación de los celulares 4G. La baja frecuencia de emisión de la CN permite una débil señal en el medio conductor. Su longitud de onda es de 8 km. Se requiere mucha potencia para transmitir con frecuencias portadores tan bajas, que son del orden del magnitud de las ondas sonoras audibles por el oído humano. Es bueno recordar que a medida que aumenta la frecuencia se requiere menos potencia para transmitir señales. Las batería de una CN no tiene suficiente potencia ni energía para mantener en el tiempo una señal de tan baja frecuencia. Los rastreadores del avión, si disponen de receptores altamente sensibles y están cerca de la CN, podrían percibir la señal. Muchos animales marinos se comunican con frecuencias sonoras similares a las de la CN, para disminuir el margen de error emiten pulsos, con la esperanza de que la vida marina utilice períodos diferentes a los de ésta.

No es fácil una solución tecnológica a este problema, pues depende de las características físicas del agua, podría pensarse en un sistema de CN que en el momento de un colapso con el mar se desprenda del avión y flote. Podría así emitir con frecuencias más fácilmente captadas por los receptores de las unidades de rescate. Para referencia, el agua salada es 10 millones de veces menos conductora que el cobre, pero 10.000 veces más que el agua destilada.

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