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Desde hace un mes comenzó a circular en internet una curiosa invitación para asistir a una fiesta de varicela. Carrie, una joven madre estadounidense, organizaba este evento esperanzada en lograr que su hija Melani, de seis años, se contagiara de la enfermedad mientras estuviera pequeña y no tuviera que sufrir los síntomas al llegar a la adultez.
Su convocatoria tuvo éxito. Casi una veintena de niños, menores de diez años, asistió a esta piñata en donde hubo payasos, bombas y juegos. Al igual que Carrie, las madres de estos pequeños temían que la vacuna de la varicela perdiera su efecto.
El boom de este tipo de fiestas también llegó a Colombia y decenas de mamás organizan las piñatas convencidas de que están haciéndole un bien a sus hijos. María Álvarez llevó a Camila, de ocho años, a uno de estos eventos en Bogotá: “A los 15 días ya tenía varicela. Fue una idea genial. Es mejor que los niños se enfermen a una edad en la que resulta fácil cuidarlos y los síntomas no son tan serios”.
Andrea Rengifo también ha probado esta técnica en más de siete ocasiones, pero no ha tenido éxito. Su hijo Esteban aún no se ha contagiado a pesar de haber compartido durante horas con niños enfermos de varicela.
Lo cierto es que la popularidad que han adquirido estas piñatas alertó a los pedíatras, quienes explican que se trata de una práctica perjudicial para la salud de los menores. “Sabemos que este tipo de fiestas se están convirtiendo en una costumbre, pero los padres deben saber que lo que están promoviendo es muy peligroso, pues la varicela es una enfermedad con un riesgo potencial alto, al punto de que se han registrado casos en que la varicela desencadena inflamaciones en el cerebro”, advierte Hernando Villamizar, presidente de la Asociación Colombiana de Pediatría.
De hecho, según Felipe Rueda, médico familiar, al realizar este tipo de piñatas se corre el riesgo de propagar rápidamente una epidemia que sea muy difícil de controlar. Por eso, recomienda que la mejor manera de prevenir esta enfermedad consiste en vacunar a los pequeños de forma temprana en vez de promover unas fiestas que puedan tener repercusiones negativas a pesar de que en principio no lo parezca.