Publicidad

No hay cómo

Mario Morales
08 de abril de 2014 – 09:38 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

El escenario no podía ser más pobre. Candidatos negados al debate de ideas (en caso de tenerlas) y audiencias ofendidas que buscan el escape por la vía del abucheo, el tomate o el voto en blanco.

No es por generación espontánea que los públicos abuchearon a Rafael Pardo, fletado para dilatar las elecciones atípicas en Bogotá para que no entorpezcan la reelección; como tampoco lo fue la rechifla contra Óscar Iván Zuluaga (y su ventrílocuo) en la Universidad de Cartagena, o contra Vargas Lleras y Martín Santos (el hijo de “Juan Manuel”) en Rionegro, Antioquia, o contra Uribe Vélez (quien más ha empobrecido el discurso político) en Soacha, Tunja, Palmira, Neiva, Cúcuta, Bucaramanga e intermedias, para citar sólo lo ocurrido en lo que va de año.

No han faltado a estas citas los tomates ni los huevos ni las pancartas ni los coritos que el país ya se sabe de memoria.

A eso nos ha llevado la pauperización del discurso político, acentuado este siglo, por soberbia de los pretendidos “iluminados”, odios heredados o discriminación de las élites a las masas “no pensantes”, hasta llegar a esta etapa inaudita de la no argumentación, del silencio político negativo, de la precariedad en el decir que anula la acción política.

Hoy, sólo a expensas de la engañosa publicidad política pagada, de la edición no pocas veces interesada en las declaraciones mediatizadas o de la propaganda sucia o degenerada, los electores se han quedado sin insumos para ejercer como tales.

De ahí la indignación por el constante insulto a la inteligencia ciudadana escondido tras las negativas “estratégicas” a comparar propuestas, proponer plataformas y exponerse al escrutinio de preguntas e interpelaciones.

Es el peor de los mundos, porque los silencios y la falta de ideas son materia prima de “los de siempre”. Pero, comprendida la inutilidad del voto en blanco y siguiendo el mal ejemplo de sus pseudodirigentes, las masas excluidas del diálogo expresan así su sagrado derecho a no seguir siendo idiotas útiles.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido