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La cuña de irrealidad

Andrés Hoyos
08 de abril de 2014 – 09:38 p. m.

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Existe la realidad, existe la percepción de la realidad y existen personas muy hábiles a la hora de meter cuñas en la mitad. A veces logran que se abra entre ambas un boquete esquizofrénico de efectos imprevisibles.

 Realidad: las Farc se han seguido debilitando, su bloque oriental, quizá el fundamental, ha perdido la mitad de sus efectivos desde 2002, según analizaba en estos días El Tiempo. Todos los meses, si no todas las semanas, un mando medio crucial, con décadas de militancia e irreemplazable, cae en combate o es hecho preso. De otro lado, no parece que los simpatizantes de la guerrilla con nociones de política contemporánea, que en efecto existen y pueden ser más radicales que los negociadores de La Habana, estén teniendo mayor efecto sobre la estrategia de las Farc, pues las incursiones de la extrema izquierda en la política reciente han logrado fuertes movilizaciones populares y al mismo tiempo unos resultados electorales paupérrimos. La conclusión ineludible es que al recurrir a la vieja táctica de agudizar las contradicciones, no solo están alienando a la opinión pública, sino que van camino a la catástrofe política. Según todo lo anterior, la posición negociadora de las Farc en La Habana pierde peso todos los días, digan lo que digan sus a veces delirantes comunicados, por lo que la prolongación de las conversaciones favorece al Estado, aunque no necesariamente al presidente candidato.

¿Cómo quiere la extrema derecha que lo que acabo de describir sea percibido? De una forma casi irreconocible: dicen que el castrochavismo se nos viene encima, que está prácticamente listo un plan para arrasar con la débil democracia colombiana, que los negociadores del gobierno son tontos útiles, si no cómplices del mismo, pues están listos a hacer concesiones extremas, como la de debilitar las fuerzas de seguridad o conceder santuarios donde el Estado no entraría, conformando versiones contemporáneas de las viejas “repúblicas independientes” de Álvaro Gómez. Sugieren los de la cuña de irrealidad que el carácter secreto del proceso de paz, dizque necesario para negociar, en realidad significa que se han alcanzado acuerdos impresentables. Esta misma extrema derecha quiere hacernos creer que hay un tremendo descontento en las filas militares debido al ataque a traición de unos infiltrados de la guerrilla en el gobierno central, empezando quizá por el propio presidente Santos. Y así.

Nada indica, sin embargo, que haya una opinión mayoritaria de los militares contra el proceso de paz o que haya gran cantidad de descontentos. Cuando un país invierte casi el 6% de su PIB y la tercera parte del presupuesto oficial en seguridad, cualquier queja es absurda. Por lo demás, los militares saben que en el mundo contemporáneo el ruido de sables puede ir sólo hasta cierto punto. Más allá empieza el territorio de los parias. Ahora, ¿que entre los militares hay una fracción de extrema derecha? Ninguna persona sensata lo duda y basta leer los comunicados de Acore para comprobarlo. Otra cosa es que esta fracción sea la predominante.

En plata blanca, todo lo anterior se hace para que usted, estimado lector, y gente como usted, vote por el candidato extremista y haga todo el ruido del mundo contra el proceso de paz y contra los candidatos que lo apoyan. ¿Se le mide a dejarse separar de la realidad por una cuña tan burda? El 25 de mayo y luego el 15 de junio lo sabremos.

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