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El déficit, ahora crónico, ha aumentado, incluso durante una recuperación de más de un año, limitando el impacto de las políticas de estímulo del primer ministro Shinzo Abe, las cuales han contribuido a debilitar el yen. Esto en algún momento fue una estrategia confiable para darle un impulso a la economía japonesa, pero su efecto hoy es menos claro a medida que el país produce menos manufacturas que antes y compra más energía y otros bienes extranjeros.
La diferencia entre el valor de las exportaciones de Japón y sus importaciones aumentó por más de dos tercios en los 12 meses anteriores a marzo, para llegar a US$134.000 millones, según cifras del Gobierno. Fue el tercer año fiscal consecutivo de déficit y es a la vez la serie más larga desde que comenzaron los registros comparables en la década de 1970.
Toyota, Hitachi y otras grandes compañías japonesas han disfrutado de ganancias enormes como resultado de un yen más débil, que ha caído por una quinta parte desde noviembre de 2012 en comparación con las otras grandes divisas.
No obstante, la mejora se ha producido en menor medida por el aumento en las exportaciones que por la caída en las tasas de cambio sobre las ventas internacionales. Los volúmenes de exportaciones de Japón apenas han aumentado y el valor del yen sobre los bienes enviados al extranjero ha crecido de una forma mucho más lenta que el valor de las importaciones.
El volumen de las exportaciones cayó ligeramente entre enero y marzo, en comparación con el trimestre anterior, por un nivel de 0,2%, según cálculos del Credit Suisse, incluso mientras las exportaciones aumentaron 4,5%.
La cuenta por importaciones de energía de Japón ha aumentado considerablemente luego del accidente nuclear de Fukushima en 2011. Todos los reactores atómicos operables están apagados en espera de las revisiones de seguridad, lo cual le ha quitado al país una fuente de poder que aportaba el 30% de su electricidad.