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¿Papa con alma colombiana?

Luego de los italianos, el canadiense Marc Ouellet, superior de todos los obispos del mundo y exprofesor en seminarios de Bogotá, Manizales y Cali, es el candidato con más opción.

El cardenal canadiense Marc Ouellet , “padre Marcos” le decían,  formó sacerdotes colombianos los seminarios mayores de Bogotá, Manizales y Cali.  / AFP
El cardenal canadiense Marc Ouellet , “padre Marcos” le decían, formó sacerdotes colombianos los seminarios mayores de Bogotá, Manizales y Cali. / AFP

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No es gratuita la fuerza que ha tomado en los altos círculos vaticanos la candidatura papal del cardenal canadiense Marc Ouellet: es de los purpurados más cercanos a Joseph Ratzinger, es el obispo mejor calificado de América y en un momento en el que la iglesia católica requiere una renovación y un pontífice “joven y saludable”, él con sus 69 años es de los fuertes aspirantes, sólo si no se impone la mayoría italiana.

Expertos en el tema, como el exembajador de Colombia ante la Santa Sede durante ocho años y consultor pontificio, Guillermo Leon Escobar, coinciden en que este cardenal “tiene el aura y las cualidades de un sumo pontífice”, con esta salvedad: “si entre los italianos (Scola, Piacenza, Bertone, Sodano, etc.) no está el elegido, el que tiene el chance indudablemente es él”.

Ouellet llegó a Roma llamado por Benedicto XVI como “una de las mentes más brillantes y uno de los líderes unificadores más representativos”, que empezó a descollar en el Sínodo de Obispos de América a finales de los años 90. Siendo arzobispo de Quebec, Canadá, el Papa lo llamó a Roma porque es considerado uno de los máximos teólogos católicos, estudios en los que se conoció con el saliente pontífice alemán.

Lideró la reunión de la curia del catolicismo de Latinoamérica con la de los Estados Unidos, entre las cuales había alejamiento. Con ese antecedente y su “ejemplar hoja de vida pastoral” fue nombrado hace casi tres años presidente de la Comisión Pontificia para América Latina y de la Congregación para los Obispos. Es jefe de todos prelados del mundo y eso le da mucho poder de votación si el pulso entre italianos dispersa las votaciones.

Mientras se mueven las fichas, del ajedrez del cónclave, que se realizará antes de Semana Santa, es propicio recordar la gran cercanía de Ouellet a Colombia, especialmente a Cali, Manizales y Bogotá durante su vida sacerdotal. En los seminarios mayores de esas ciudades lo recuerdan como “el padre Marcos”, el “curita buena gente” de la congregación de los Sulpicianos.

“Para el cardenal, como para mí, Colombia es nuestra segunda patria, porque aquí vivimos una parte importante de nuestras vidas”, destacó a El Espectador el padre Pierre Jean Jolicoeur, superior de la Casa de los Sulpicianos en el norte de Bogotá y amigo de Ouellet desde la juventud, porque se formaron en el Seminario Mayor de Montreal y vinieron a Colombia a finales de los años 60 a educar sacerdotes.

Su amigo en Bogotá explica algo que ahora no se sabe si le jugará a favor o en contra en la intriga entre la línea católica más radical o la que es menos: “Es un conservador ratzingeriano” en cuanto a que defiende posturas como el no al aborto y al matrimonio homosexual, aunque ha reconocido en público errores de la Iglesia como complicidad con el antisemitismo y casos de pederastia. “Le hablaba de tú a tú al Papa y es políglota”. Además de dominar el griego y el latín, habla francés, inglés, italiano, alemán y español.

“El español lo aprendió aquí”, contó desde Manizales Olga Nubia Rivera Álvarez, durante seis años secretaria de Ouellet y bibliotecaria del Seminario Mayor Nuestra Señora del Rosario. Allí fue profesor de teología y filosofía y luego rector, “cuando había aprendido los dichos paisas”.

“Haber sido su secretaria me permite apelar a la memoria del corazón para describir tan maravillosa personalidad: de intensa vida espiritual y profunda teología; dotado de una magnífica inteligencia, ésta a su vez coronada por una sencillez y calidad humana incomparables; generoso como el que más, en especial con aquellas personas de escasos recursos económicos; cuando las circunstancias lo exigían era recio y enérgico, actitudes que cedían ante la humildad y nobleza de su corazón; de buen humor, abierto al diálogo y cercano al proceso vocacional de muchos sacerdotes colombianos”.

Ouellet ha vuelto varias veces a Colombia, por ejemplo cuando se ordenó obispo de Líbano-Honda su amigo monseñor José Miguel Gómez. También mantiene contacto con monseñor Alberto Giraldo, ex presidente de la Conferencia Episcopal; con el hermano de éste, Hernán y con los obispos Héctor Epalza Quintero y José de Jesús Pimiento. Cercano retrato de quien la prensa especializada en Roma considera “el verdadero Papa de América”.

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