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Los investigadores de la Universidad de Carolina del Norte y del Virginia College, en E.U., pretenden extraer y analizar el material genético de la piel y crear una base de datos espacial y temporal de marcadores de ADN de los manuscritos a los que ya se les conoce la fecha y lugar de origen.
A continuación, compararán las muestras genéticas de los libros no fechados con los datos conocidos y así, gracias a las similitudes, podrán situarlos en un lugar y un tiempo determinados.
Michael Stinson, líder de la investigación, declaró a la Agencia EFE que espera que su técnica, que será presentada el próximo 23 de enero en la Bibliographical Society of America, pueda utilizarse de forma segura en las bibliotecas de todo el mundo.