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El estallido va por dentro: cómo la pólvora altera siete sistemas del cuerpo animal

La amenaza no tiene forma para ellos, y esa imposibilidad de entenderla es lo que la vuelve tan destructiva.

Así se ve una mascota asustada por los sonidos de la pólvora.
No es un tema de “mascotas consentidas”: es un proceso biológico medible, documentado y visible en miles de cuerpos cada diciembre.
Foto: Getty Images

La primera explosión casi nunca es la más fuerte, pero para muchos animales es la definitiva. Ese instante mínimo basta para que un perro o un gato pase, sin transición alguna, de la calma al terror absoluto.

Para quienes encienden la mecha, son solo “voladores”. Para quienes los escuchan con un oído capaz de captar frecuencias que jamás percibiremos, es el inicio de un colapso fisiológico que no se apaga cuando se disuelve el destello. En ese instante que muchos consideran inocuo, comienza la tormenta.

Mariana Álvarez Barrero

Por Mariana Álvarez Barrero

Periodista de la Universidad del Rosario. Apasionada por la agenda global, la literatura y la economía. Además, presentadora de Moneygamia, formato audiovisual de finanzas fáciles de El Espectador. malvarez@elespectador.com

 

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