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Emanuel Ungaro fue asistente y alumno de Cristóbal Balenciaga, para él trabajó seis años hasta que en 1965 abrió su propia casa de modas. En 2002, el diseñador se retiró de la dirección creativa, pero continuó hasta 2004 creando la alta costura. Gianbatista Valli, quien fue su asistente y había diseñado las colecciones de pret a porter desde 2002, se retiró en 2004 para crear su propia marca. A él le siguieron en la dirección creativa Vincent Darré y más tarde Peter Dundas. En 2005 la marca fue vendida por la firma Salvatore Ferragamo, que era su propietaria, al millonario de internet Asim Abdullah.
Este pequeño rompecabezas ilustra de manera clara el mundo de la moda. Atrás de las apariencias y el glamour está la cruda realidad de los movimientos estratégicos para hacerse a una tajada de la torta del lujo y el juicio cruel que del talento comercial que no creativo hace de un diseñador el mercado. Una menuda tarea le espera al joven Estéban Cortázar que quizás sin sospecharlo pasó a habitar en una glamourosa jaula de lobos.
Dice el refrán que lo importante no es llegar sino mantenerse, ese es el desafío que su decisión de vida plantea a Cortázar, seleccionado en diciembre de 2007 para ocupar la dirección creativa de la casa Ungaro, luego de que su copropietario entrevistara a creadores como Hedi Slimane, Sophia Kokosalaki y Christopher Kane. Una selección que fue recibida con escepticismo por críticas reputadas como Cathy Horyn del New York Times, quien se preguntó si el joven posee el “saber hacer” que requiere una posición de semejante calibre. Aunque en el taller de Ungaro existen las “pequeñas manos” (así se llama a las operarias de los talleres de costura en Francia), no son ellas quienes crean. Es aquí donde la crítica plantea dudas acerca del colombiano que sólo el tiempo podrá resolver.
Antes de acceder a Ungaro y dada la compleja realidad que rodea las pequeñas empresas dedicadas al lujo, la marca de Cortázar como diseñador independiente atravesaba por lo que podríamos denominar un ciclo gris. Según su página oficial, sus últimas colecciones se remontan a 2006, es decir, que en 2007 él estaba dedicado a lo que mejor sabe hacer, según le contaron hace unos años sus amigos al diario Clarín de Buenos Aires: “….ser el centro de atención de los mayores y siempre supo cómo conseguirlo”. Quizás su magnetismo y carisma fueron las herramientas para ingresar allí.
Sería ingenuo pensar que se llega a la cima sin conexiones. Cortázar ha construido una red que le permite moverse entre Cartagena y París con una soltura que muchos envidian. Sin embargo, esa internacionalización no lo ha hecho olvidar el amor que siente por su país y es notorio que su último desfile era un claro homenaje a Cartagena y a su padre pintor que aún vive allí.
Cortázar creció en Miami donde siendo aún niño y según cuenta la leyenda se topó con Tod Olham. Este encuentro lo catapultaría como un joven diseñador de modas. Después desfiló en Nueva York y Los Angeles con tibias recepciones por parte de la crítica y con relativo éxito comercial. Pero la prensa especializada alabó su juventud y el desenfado de sus diseños. Fueron Naomi Campbell, Cindy Crawford y las actrices de series como Sex and the City quienes ayudarían a tejer su reputación internacional.
Después de apenas dos colecciones para Ungaro, las opiniones están divididas y será sólo su tenacidad, ligada al éxito comercial de sus diseños, los que garanticen su continuidad en el cargo. Eric Wilson, del New York Times, vio así su desfile: “….la segunda temporada de Cortázar para Ungaro sugiere que él puede estar por fuera de la liga. El precoz diseñador mostró algunos minivestidos delicados con pinceladas estampadas, pero no son suficientes para enfrentar esta importante prueba de fuego: a qué personaje de Betty la fea le sentarían mejor estos trajes? Si su colección incluye un poncho, usted necesita rehacerse pronto”.
Es la feria de las vanidades y los egos, que significa que en la moda no todo es belleza, las envidias abundan. Esta dura realidad representa un reto para Cortázar: Ungaro es hoy una marca que se debate en el límite entre la consolidación o la crisis, el colombiano logró llegar hasta allí, ahora debe demostrar que sabe mantenerse y es capaz de reinventarla, le deseo la mejor de las suertes y en nombre de todos los creativos colombianos ojalá que lo logre.