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De acuerdo con la carta que el expresidente Pastrana envió a las Farc, quedó al descubierto por qué fracasaron su postura de diálogo y su supuesta negociación sin pies ni cabeza.
Toda negociación de paz exige secreto, porque tiene que haber concesiones de lado y lado cuyo conocimiento público se convertiría en un lógico impedimento para la paz.
La paz no es nunca un proceso lógico, puesto que viene de una enemistad. Desde cualquier punto de vista es sospechoso que dos enemigos dejen de ser enemigos.
Pero la paz es precisamente eso, dejar de ser enemigos, parar de matarse el uno al otro. El mejor sustituto de la guerra es llevar esa pelea a la arena del debate y las elecciones. Donde las únicas armas posibles son el raciocinio y el consenso.
Pastrana quiso lo imposible, al igual que los insensatos que lo siguen, como Uribe y todos los demás que desconfían del enemigo. Pastrana vio la paz desde un solo lado, el de las palabras abiertas, y se imaginó que se sellaba con abrazos. Pero nunca es así. El primer paso para la paz es confiar en el enemigo a fondo y esa fase es la más larga, difícil y necesaria. Peor cuando hay que lograrla en medio de la guerra.
La confianza mutua del gobierno y las Farc no se logra por los ramos de flores que se regalen, sino por los obstáculos que logran superar juntos.
Un gesto de paz no es que la fuerza pública deje de atacar a la guerrilla o viceversa, sino que se construya la infraestructura para juntos vivir en paz. Ese juntos beneficia a 44 millones de colombianos que tienen que colaborar para que la paz sea una realidad diaria.
La paz no es ningún secreto para Colombia, pero lograrla sí lo es.
La pérdida de la privacidad en Facebook no puede compararse con las chuzadas de los negociadores de La Habana. Con el desarrollo tecnológico cada persona pierde su privacidad desde el momento en que firma un contrato de teléfono celular o uno para el uso de internet. La paz no es nada de saber, sino de practicar. Su único éxito se encuentra parangonado con la fe: creer en lo que no vemos. Si vivimos en paz, ¿no es eso lo que importa?
José María Rodríguez González. Bogotá.
Fe de erratas
Por un error de edición, este diario, el día de ayer, afirmó que los ternados por el movimiento Progresistas para ocupar de manera temporal la Alcaldía de Bogotá serían los únicos competidores en las elecciones atípicas que deberán desarrollarse. La realidad es que quien sea elegido de esa terna ocupará el Palacio Liévano hasta que sea elegido un nuevo alcalde en dichas votaciones. Además, el informe sostenía que sería el Consejo Nacional Electoral el que convocaría a las elecciones. Será la Registraduría Nacional, por orden del presidente de la República. Ofrecemos disculpas.