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La triple herencia de Jhon Córdoba

Hoy, frente a Corea del Sur, su talento y sus goles serán vitales, para clasificar a los cuartos de final del Mundial de Turquía.

02 de julio de 2013 – 10:08 p. m.
El colombiano Jhon Córdoba. / AFP
El colombiano Jhon Córdoba. / AFP
Foto: AFP - STRINGER

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Retomar la empresa familiar y hacer que fructifique son retos difíciles, al igual que verse llamado a suceder a un monumento o soportar la comparación con un grande de la profesión. Pues bien, el colombiano Jhon Córdoba, con apenas 20 años, ha logrado asumir esos desafíos. Y semejante desafío resulta más notable, teniendo en cuenta que la profesión en cuestión consiste en hacer goles.

Anotar es algo que el delantero de la selección Sub-20 aprendió pronto. Tal vez, incluso antes de hablar. Le bastaba con ver a su padre Manuel Acísclo Córdoba, en 153 ocasiones, lo suficiente para hacer nacer una vocación en el pequeño (en aquel entonces, porque ahora mide 1,86 metros). “Mi padre me ayuda, como todos los padres. Pero él ha pasado por ahí, porque sabe exactamente de lo que habla. Me apoya muchísimo. Ahora confío en mi propia capacidad y en mi propio talento, para tener una carrera tan admirable como la suya”, señaló Jhon Andrés.

La de Manuel lo llevó a defender las camisetas de Nacional, Millos, Santa Fe y Medellín, y a degustar los honores de la Copa Libertadores y de la selección nacional. Jhon todavía no ha llegado a eso, pero con semejante modelo, parece difícil no progresar. “Es un padre y un profesor a la vez”, confirmó el veinteañero, autor del gol del empate frente a Australia y de la victoria frente a El Salvador. “Me habla a menudo de los tantos que marco y los compara. Su ayuda y sus consejos fueron importantes, sobre todo cuando empezaba en los torneos regionales. Después, cuando te haces profesional, ya no es realmente tan necesario”, explicó.

Sobre todo porque el fútbol colombiano de los años 80, la época gloriosa del progenitor, y el fútbol en el que milita su sucesor no tienen mucho que ver. “Cuando yo comencé, los equipos pasaron de tres delanteros a dos, pero mi hijo se acostumbró a jugar solo”, analizaba Manuel en la primera campaña de Jhon en Envigado, en 2012. “Eso es bueno para un delantero. Te obliga a ser mejor, no sólo como definidor, porque no tienes tanto acompañamiento”. Efectivamente, el joven delantero centro progresa partido a partido, hasta el punto de llevar a su padre a confesar lo siguiente: “Jhon Andrés es mucho más potente de lo que yo era. Además, tiene mejor juego aéreo; es un hombre de área”.

Sin duda, son esas cualidades, añadidas a la envergadura del joven ariete, a su capacidad para retener el balón y a su instinto de goleador las que han llevado a los periodistas a calificarlo como El Drogba colombiano. Un detalle halagüeño, sí, pero a veces pesado de soportar. Pero Córdoba está listo para asumirla. “Es verdad que tengo un juego y unas características que recuerdan un poco a las de Didier Drogba. Es un honor y una gran presión”, concedió con un aire súbitamente molesto, que contrastaba con su aspecto de gigante, antes de recobrar enseguida su habitual seguridad. “Pero da igual. Un apodo, está bien, pero yo quiero que recuerden mi nombre: soy Jhon Córdoba. Quiero hacer historia con mi propio nombre y convertirme en un gran artillero”.

Para ello, ¿qué mejor que seguir las huellas de un tercer delantero talentoso? Con su fichaje por el Jaguares de Chiapas en 2012, el prometedor jugador no sólo cumplía su sueño de vivir una experiencia en el extranjero, sino que se incorporaba a un equipo que acababa de quedarse sin su estrella, un tal Jackson Martínez, que se había marchado a hacer las delicias de la afición del FC Porto. “¡Es verdad! Es otra pesada herencia más que soportar”, bromeó cuando le hicimos notar esa otra sucesión a asumir. “Eso quiere decir que se espera mucho de mí. Espero estar a la altura. Es un orgullo seguir los pasos de Jackson”.

Tras una temporada en el Chiapas, Córdoba ha sido cedido al Dorados de Sinaloa para el año próximo, con el fin de obtener más minutos de juego y, tal vez, llamar la atención del seleccionador de la absoluta, José Pékerman. En ese caso, Córdoba se echaría a los hombros otra herencia: defender los colores de Colombia en el Mundial 2014, tras 16 años de ausencia.

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