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Sin táctica

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Sí: que fue divertidísimo, alegre, pletórico en opciones de gol, con siete anotaciones, intenso, movido, con grandes actuaciones individuales.

Sí: que más allá de los fallos arbitrales para los dos equipos, el Real Madrid-Barcelona fue un juego de intenso vuelo y muchos lo recordarán como un gran partido en todos los rubros anteriores. Pero a quienes entendemos el fútbol de otra manera, a quienes nos gusta la táctica, a quienes creemos que el juego no es solamente ir hacia adelante, el partido planteado por merengues y culés fue, lo escribo con mayúsculas, UN HORROR.

El Real Madrid es un equipo completamente desequilibrado, con aberrantes fallas estructurales. Ese mediocampo con un solo quitador de pelota, Xabi Alonso, acompañado de dos “tibiecitos” que no le roban un balón a nadie, Modric y Di María, es un suicidio jugando frente a equipos serios y con buen pie. Por eso, por desequilibrado y desbalanceado, el equipo de Ancelloti no ha hecho sino un punto de doce disputados frente al Barcelona y el Atlético de Madrid. Enfrentarse al toque de Xavi-Iniesta-Busquets-Cesc y Messi sin argumentos defensivos es letal, y eso lo sabía muy bien Mourinho, quien siempre llenaba el mediocampo para desactivar las conexiones entre los bajitos con buen pie. Recuerden que el Madrid del portugués terminó dominando los últimos clásicos y no olviden que el italiano perdió los dos partidos de este año.

El problema se llama Bale. Costó cien millones de euros y desnaturalizó el elenco merengue. Los tres de arriba, Benzema-Cristiano-Bale, son maravillosos atacando, pero carecen de solidaridad defensiva. Arrasarán con los chicos, pero cuando llegue un equipo con fútbol en el medio sufrirán demasiado.

El Barcelona es una coladera por la zona derecha de la defensa y por el centro en las pelotas aéreas. Neymar no quita un balón y ni siquiera hace sombra, Xavi ya no llega a cooperar defensivamente, Alves vive arriba y no tiene regreso, y cuando le centran la pelota desde el costado se mueve toda Cataluña porque Mascherano no cabecea una, él no salta, se empina, y de allí que el Madrid lo pudo llenar por esa vía. Eso es desequilibrio táctico, mala utilización de la nómina, y cualquier equipo con un poco de fútbol le hará mucho daño a esa lamentable defensa, la peor de los últimos años.

El problema se llama Neymar. Costó cien millones de euros y pierde la pelota en cualquier parte, no ayuda defensivamente, acaba con la teoría del “juego de posición” y, por alinearlo a la brava, motivo: costo, el Barcelona juega con diez.

Sí, muy bueno y alegre, pero tácticamente el gran clásico fue HORROROSO.

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