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Petro se va como víctima pero volverá como héroe.
De momento está por fuera del cargo de Alcalde Mayor de Bogotá, pero no de la política, ni de las fuerzas en ascenso, ni de la historia de Colombia. “No es la política lo que me interesa, es la historia”, llegó a decir un ilustre francés. Hay un Petro que volverá, más aún un Petro que se queda:
Petro anticorrupción. Luchando contra el cartel de la contratación en el gobierno de Samuel Moreno ganó la Alcaldía capitalina en el 2011; la franja independiente, tan importante en la ciudad, le premió el control político que adelantó frente a responsables de su propio partido.
Petro defensor de lo público. Por emprender la tarea de volver público el servicio de basuras, involucrando a los recicladores, ahorrando enormes recursos a la ciudad, desmontando el sistema de reproducción clientelar de la política, por eso lo destituyeron e inhabilitaron.
Petro innovador. El programa Bogotá Humana que levanta el grupo significativo de ciudadanos identificado como Progresistas con sus tres ejes fundamentales es reconocido, en el mundo más que en el país, como una política audaz que merece ser realizada, apoyada y premiada.
Petro movilizador. No vaciló como Alcalde Mayor en apoyar las más importantes movilizaciones – como la del 9 de abril de 2013 – ocurridas en un tiempo de auge de masas; en los últimos 100 días él mismo llamó a colmar la Plaza de Bolívar para enfrentar la arbitrariedad.
Petro tribuno. Desde el balcón del Palacio Liévano intervino en varias ocasiones, apelando a las viejas y nuevas ciudadanías, incentivando el surgimiento de una multitud políticamente culta de cuya garganta salió el grito atronador: “!no pasarán!”.
Petro constituyente. Interpreta la inédita dinámica de agitación y acción colectiva desde abajo y desde las regiones que vive el país como un proceso constituyente portador de paz, desarrollo de la institucionalidad democrática y avance en justicia social; para consolidar este proceso llama a conformar Comités Constituyentes Territoriales.
Petro víctima es hoy, en la adversidad, la figura más prominente de la política colombiana. Petro es grande, pero su grandeza no depende solo de sí mismo. La grandeza de un líder social y político depende de la grandeza del movimiento al que pertenece. Ese movimiento potencialmente grande está hoy en el amplio espacio político alternativo, en el vecindario democrático de clase media y popular, en el ascenso de los pueblos, territorios y regiones.
La riqueza está en la pluralidad, la tragedia en la fragmentación. Nada mejor podría esperarse de Petro que su contribución a la articulación sinérgica. Progresivamente la perspectiva constituyente es factor de unión, la Cumbre Agraria propuso Congreso Preconstituyente. La vía de la movilización también aproxima y cohesiona, existe la idea de Paro Nacional.
Prosiguen los diálogos de paz y vendrán los acuerdos, la validación por voto popular y el gobierno – o gobiernos – de transición. La ola de movilización por justicia social y buen vivir volverá a subir una y otra vez. Este inmenso y excepcional movimiento requiere un liderazgo plural que lo convierta en opción de poder y de gobierno.
Ahí está el lugar de Petro, unido a muchas y muchos, para llegar con voluntad inquebrantable hasta el final: hasta lograr la segunda independencia y constituir la segunda república de carácter social.
Nadie es capaz de triunfar solo. Un futuro emancipatorio requiere entendimiento, convergencia, frente común, nuevas mayorías, articulación eficaz del sujeto plural en gestación. Petro es parte del país nacional que, por vías civilistas, impondrá un cambio sustantivo al imperturbable país político. Petro volverá con la multitud.
lucho_sando@yahoo.es – @luisisandoval