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Dos decretos que eliminan los aranceles para materias primas e insumos textiles y de calzado tienen a varios sectores de la industria colombiana hilando en diferentes direcciones. Mientras que los confeccionistas, principales beneficiados con la medida, celebran la decisión del presidente Gustavo Petro, los hilanderos y algodoneros advierten graves consecuencias para sus respectivos eslabones.
El primero, el Decreto 1184, deja sin gravamen a 37 partidas arancelarias por dos años con países con los que Colombia no tiene Tratado de Libre Comercio (TLC); el Comité de Asuntos Aduaneros, Arancelarios y de Comercio Exterior realizará una revisión anual para evaluar sus impactos en la cadena productiva. El segundo es el Decreto 1197, que establece un arancel de cero por un año para 10 subpartidas adicionales de hilados sintéticos y de algodón, materias primas para la producción textil.
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“Nuestro negocio es la confección y el diseño, y por eso quitamos aranceles a la mayor parte de los insumos. Esto significa que habrá mucha más confección en Colombia. Exportar nuestra cultura en los estampados no lo va a hacer ningún otro pueblo porque solo es de aquí”, dijo el presidente Gustavo Petro.
Hasta ahí todo parece tener sentido: dos decretos enfocados en reducir costos de producción (en materias primas como el nailon y el poliéster) y que, en teoría, podrían mejorar la competitividad para que la industria local, que genera 1,4 millones de empleos, enfrente a las plataformas internacionales de ultrafast fashion. Sin embargo, no todos los eslabones de la industria lo ven desde esa óptica.
Desde el punto de vista de Inexmoda, los decretos no solo reducen aranceles, sino que también cambian la dinámica de abastecimiento. “Al eliminar la protección sobre hilos y filamentos, se incentiva la importación desde países sin TLC (China, India, Vietnam), mercados en donde los precios son significativamente más bajos y que ya concentran más del 60 % del valor importado en hilos y fibras. Esto pone en riesgo la supervivencia de las hilanderías nacionales, que operan con márgenes estrechos y representan el último eslabón que garantiza insumos originarios”, dice el instituto encargado de la realización de eventos como Colombiatex y Colombiamoda.
Diversos sectores y gremios económicos han manifestado su preocupación por la industria de la hilatura y el algodón. Vale la pena dar un breve contexto: en el país quedan seis plantas de hilatura (Fabricato, Colhilados, Hilandería Universal, Miratex y Lafayette) con una capacidad instalada de 45.000 toneladas anuales, suficiente para cubrir cerca del 25 % de la demanda nacional, estimada en 180.000 toneladas por año.
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“Nosotros fabricamos desde el hilo y hacemos la tela para venderla a los confeccionistas. A Fabricato llega el algodón que se transforma hasta convertirse en tela. Con las medidas se cerrarán las plantas de hilaturas porque no sería competitivo seguir haciendo el hilo y tampoco les podríamos comprar el algodón a los agricultores. Estos decretos tienen una connotación y afectación grandísima a las hilanderías nacionales”, expresó Luis Rodrigo Carmona Díaz, presidente del sindicato textil de Fabricato.
Frente al argumento de que los decretos afectan a las hilanderías nacionales, Mincomercio asegura que, si bien Colombia produce parte de los hilados naturales y sintéticos, “la oferta interna no alcanza para cubrir la demanda de la industria, por lo cual se importa. El arancel 0 %, vigente durante un año, garantizará el abastecimiento necesario para confecciones, calzado y marroquinería”.
Por su parte, la Confederación Colombiana del Algodón (Conalgodón) también manifestó su desacuerdo, pues considera que la eliminación de los aranceles refuerza los problemas que atraviesan desde hace años (reducción de siembras, costos de producción altos, bajos precios internacionales y caída sustancial de la tasa de cambio, entre otros). Su argumento de fondo es que sin hilanderías no les comprarían el algodón y se verían afectados más de 8.000 empleos, en su mayoría de mujeres cabeza de hogar.
“Consideramos que es fundamental poder preservar la industria de hilados del país para garantizar la adquisición de la producción nacional, la generación de empleo y contribuir al desarrollo exportador de manufacturas de algodón para cumplir con los requisitos de origen que exigen los principales mercados internacionales, como Estados Unidos, México y la Unión Europea”, explicaron desde Conalgodón.
Lo grave de la situación según los gremios e Inexmoda es que, además de los empleos que se pondrían en riesgo, si Colombia pierde su capacidad de producir hilos localmente, los confeccionistas no podrán cumplir la regla yarn-forward; es decir, las prendas colombianas perderían el acceso preferencial a mercados estratégicos.
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Vale la pena mencionar que la regla yarn-forward establece que, para que una prenda sea considerada de origen y cumplir con los requisitos para exportar a Estados Unidos, se debe crear con hilo del país de origen. Sin embargo, Guillermo Criado, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines (CCCyA), asegura que el hilo y el algodón local no se acabarán. “Nos debemos poner las pilas en exportar y fortalecer la agroindustria. Debemos unirnos, salir a buscar negocios y exportar”.
¿Cuál sería el beneficio para su bolsillo como comprador de ropa?
En este punto, las opiniones también están divididas. Criado asegura que la medida sí beneficiará a los consumidores que adquieren prendas hechas en Colombia porque “sin arancel el precio de las telas baja, así como el producto final. Vamos a tener precios más competitivos”.
Por otro lado, Inexmoda asegura que el impacto en el precio final de las prendas será reducido. “El hilo representa aproximadamente el 0,6 % del costo total, por lo que la eliminación del arancel se traduce en un ahorro marginal frente a las diferencias de precio que hoy existen con productos importados, que pueden ser del 40 % al 50 % más bajos”.
Además, María Juliana Marín, experta en derecho de la moda, menciona que, pese a los decretos, no todas las marcas locales podrán tener costos tan bajos como los que ofrecen las plataformas de moda rápida. “Hay muchos factores que influyen en el costo final. Será una parte de la ecuación que se deberá tener en cuenta para fijar los costos, pero no todas importan o se verán beneficiadas”.
Aunque cada sector hila para un lado, las puntadas sí se unen en unos requerimientos. La industria textil le pide al Gobierno trabajar por un sector importante para la economía colombiana con estrategias que equilibren la cancha frente a los productos asiáticos y que se fortalezcan todos los eslabones de la cadena.
El llamado es que se mantenga el encadenamiento productivo y la disponibilidad de insumos originarios para así evitar retrocesos en los avances que se han logrado en materia de exportación de la moda colombiana, y también promover en los colombianos el consumo de marcas nacionales y crear una cultura en la que sepan de la calidad y valor agregado de los diseños locales.