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Las protestas que se iniciaron en varias regiones tras la intervención del Gobierno a las denominadas pirámides comenzaron a desbordarse, especialmente en los departamentos del sur del país, desde donde se organizó un verdadero ejército de cerca de 3 mil inversionistas que aspiran a llegar a Bogotá el próximo martes.
La idea es, según los portavoces de la caravana, hacer sentir su voz de protesta por la captura de David Murcia Guzmán, propietario de DMG; Daniel Ángel Rueda, relacionista de la firma, y de una asesora jurídica.
También ayer, el Gobierno intervino otras tres empresas al considerar que ejercían ilegalmente la captación de dinero.
Se trata de la organización Costa Caribe, empresa que captaba dineros del público bajo el engaño de entregarles jugosos rendimientos una vez los recursos fueran invertidos en proyectos turísticos.
Como firmas pertenecientes a Costa Caribe figuran JM Inversiones Turísticas, Promotora Costa Caribe Ltda. y Corporación Turística Sol Caribe.
Las otras dos empresas intervenidas fueron la Comercializadora Internacional Servitruz Ltda. y Comercializadora Internacional Servipuntos. En estos tres casos serán nombrados sendos interventores para que efectúen la pertinente posesión de bienes, los inventarios y adelanten el trámite de rigor ordenado por los decretos expedidos bajo la emergencia social, con el fin de tratar de devolver a los inversionistas la totalidad del dinero entregado a estas firmas.
Donde más se ha sentido el polvorín social desatado por las pirámides, es en los 13 municipios del Putumayo, zona del país que terminó viviendo y subsistiendo literalmente del dinero que aparentemente le generaban las denominadas pirámides. Por eso, desde el miércoles pasado se declararon en paro cívico, cerraron el comercio, taponaron las vías en la frontera con Ecuador y la salida a Pitalito (Huila), se tomaron las instalaciones de Ecopetrol en San Miguel y retuvieron a dos policías que supuestamente habrían tomado dinero de una de las firmas captadoras de dinero.
Las protestas se extendieron a Honda (Tolima), donde una turba de manifestantes saqueó el domingo el supermercado Listo y la sede de Euroelectronics, basados en rumores que señalan a esos establecimientos de tener nexos comerciales con DMG.
Debido a la grave alteración del orden público, la Alcaldía de Honda decretó el toque de queda hasta las 6 de la mañana de este domingo.
Y en Pasto, otro de los municipios donde más se ha visto manifestaciones, continúa delicada la situación de orden público. Cerca del 80 por ciento del comercio de la ciudad está paralizado y el resto trabaja a media marcha, debido a los saqueos y la asonada por parte de los protestantes. Para hoy tienen prevista una marcha los damnificados por las 38 captadoras de dinero que allí funcionaron.
Pero las manifestaciones y los paros no se quedaron en el ámbito local. A la marcha iniciada en el Putumayo se sumarán delegaciones del Cauca, Nariño, Huila y Tolima, quienes se reunirán en la capital del país con el fin de presentarle una propuesta al presidente Álvaro Uribe.
Por su parte, El defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, ordenó ayer a todos sus delegados en el sur del país acercarse a los afectados con el desplome de DMG, con el fin de brindarles asistencia y asesorarlos sobre los derechos que tienen para reclamar.
“Estamos analizando con las personas afectadas el alcance de la legislación frente al tema y la forma como se van a garantizar los derechos de quienes resultaron perjudicados con estas firmas que fueron intervenidas”, dijo el Defensor.
Debate en el Congreso
De otro lado, el escándalo por las supuestas relaciones entre políticos, empleados del Estado, miembros de la Fuerza Pública y de personalidades con DMG y otras pirámides, promete agitarse mañana en el debate de control político que la oposición, en cabeza del Polo Democrático, realizará en la plenaria del Senado de la República.
Uno de los convocantes, el senador Parmenio Cuéllar, denunciará, entre otros asuntos, que la Superintendencia Financiera tenía conocimiento, al menos desde el 9 de abril de 2008, de los negocios de DRFE, una de las más grandes captadoras de dinero, que funcionó especialmente en el sur del país. El legislador mostrará un oficio que el CTI de la Fiscalía, seccional Pasto, le envió a la Superintendencia consultando si dicha pirámide contaba con autorización para captar la plata de sus clientes.
Por estos días en el Congreso también se intenta descubrir al autor del artículo 83 de la reforma financiera que autorizó el pago de bienes con tarjetas prepago y que favoreció a empresas como DMG. Ningún congresista ha dicho esta boca es mía, por lo que el misterio del ‘mico’ continúa, al igual que los rumores. Ahora se dice que el impulsor de dicha norma podría ser un legislador de la Costa.
Ya los parlamentarios Samuel Arrieta, Piedad Zuccardi, José Darío Salazar y Óscar Darío Pérez, de quienes se dijo eran los autores del polémico artículo, negaron tajantemente las afirmaciones que los señalaban. El gran enigma podría develarse en la plenaria, cuando el secretario del Senado, Emilio Otero, dé cuenta de las averiguaciones que adelanta desde la semana pasada por órdenes del presidente del Congreso, Hernán Andrade.
“Eran mis ahorros”
Leonor, una mujer de 40 años de edad, que vive con su mamá de algo más de 60 años y sus dos pequeñas hijas, no pensó que las últimas decisiones del Gobierno fueran a afectar tanto su vida y a sumirla en una profunda depresión.
Luego de una dura batalla para recuperar los ahorros de la última década ($10 millones), que le había prestado a un familiar, quien se negaba a pagarle, hace seis meses atendió el consejo de un amigo e invirtió en DMG. Allí le prometieron que tendría rendimientos de 50%.
“Y si me cumplieron, pero yo no quería retirar esa plata sola y entonces hace tres meses cuando se cumplía el plazo nadie me pudo acompañar y tuve que dejarlos allí. Sólo saqué un $1 millón. Me duele tanto en el alma en estos momentos. Me hubiera llevado esa plata, así me hubiera pasado lo que fuera, para no estar aquí”, dice entre lágrimas.
Leonor espera que por lo menos le devuelvan la mitad de lo invertido, porque hoy no tiene trabajo ni ahorros, y ya no sabe si lo poco que le quedó le alcance para la comida de esta semana.
“Era para la universidad de mis hijos”
Don Ricardo pensaba que su experiencia de más de 30 años como abogado no le permitiría ser estafado y menos por una firma tan grande como DMG.
“Yo invertí $20 millones, que tenía destinado para la educación de mis dos hijos. Me prometieron ganancias del 100% y pensé que con eso ya tenía para pagarles toda la universidad”, afirma, mientras agitadamente reclama mayores garantías para entregar las tarjetas en una de las taquillas del estadio El Campín.
“Vamos a ver cuánto nos van a devolver y tocará trabajar más duro para volver a reunir la plata del estudio de mis dos muchachos”, asegura con tono resignado.
“Pagaban el 10 y él me mandó el 11”
Así resume Andrés de los Reyes la historia de su primo, quien además es su jefe. Él la califica como producto de la mala suerte.
“Mi primo invirtió $4.750.000, cuando supo que le iban a pagar el 70% en seis meses. Con eso, él completaba lo que le faltaba para pagar los $9 millones del apartamento”.
Pero “por cosas del destino”, como asegura este joven, “la plata se la entregaban el 10 de noviembre y él me mandó el 11. Ese día perdió la fecha de entrega y hoy perdió todo”, cuenta, mientras tramita la devolución del dinero.
“Vendí el taxi para poder invertir”
Don Pablo, como es conocido, cuando pensó que hacía el negocio de su vida, perdió su capital de trabajo.
Hace mes y medio vendió el taxi con el que trabajaba a diario y llevó $10 millones a DMG para recibir $15 millones.
“Espero que me devuelvan por lo menos lo que invertí, porque estoy desempleado y sin dinero para invertir en algún negocio”, sostiene mientras diligencia el formato que se exige para la devolución del dinero.
Este hombre de no más de 50 años dice que esta pérdida le enseñó a no seguir los consejos de sus amigos y a no jugar con el futuro de su hija.
“Me pagaron en dos ocasiones”
Julia, quien prefiere no dar su nombre real, es una de las personas que asegura haber recibido lo prometido por DMG en más de una ocasión.
“En noviembre de 2007 invertí $20 millones. Me prometieron que en mayo de este año me daban $30 millones y así fue”, explica.
Esa ganancia la llevó a que una semana después de recibir sus dividendos, invirtiera $40 millones más y dos semanas antes de que la Superintendencia de Sociedades interviniera la empresa, recibió $60 millones.
“Esto era una ruleta rusa. A mí me tocó ganar como a muchos les tocó perder, pero tengo claro que mientras el Gobierno no intervino todos ganábamos”, concluye.
“Quería dejar de vivir en arriendo”
Desde hace varios meses y cansado de pagar arriendo durante tantos años, don Pedro se había propuesto tener una casa propia. Poseía una pequeña propiedad que decidió vender. Con ese negocio ya tenía para la cuota inicial. Pero alguien le habló de DMG como una buena estrategia para aumentar su capital en poco tiempo y así pagar las primeras cuotas mensuales.
“Hace doce días invertí $6 millones. Me dijeron que en seis meses me pagarían ganancias del 120%. Yo aposté todo porque estaba cansado de vivir en arriendo y de cambiar cada rato de lugar”, explica mientras observa con nostalgia las filas que hacen quienes están en su misma situación.
La ilusión de don Pedro estará aplazada por largo tiempo. Él, su esposa y sus seis hijos deberán vivir algunos años más en arriendo, mientras vuelven a reunir por lo menos lo de una cuota inicial y por fin hacerse a la casa que tanto anhelan.