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Hacia las 10:30 de la mañana de este jueves, enfrente de las taquillas del estadio El Campín de Bogotá, había colas que se extendían por varios metros. Quienes hacían las filas eran los primeros aportantes que se acercaron a presentar los documentos necesarios para intentar rescatar algo del dinero que entregaron, con los ojos cerrados, a la ahora intervenida DMG.
En el aire, además de rabia, había un sentimiento de zozobra, de poderosa incertidumbre. Aún este jueves, con papeles en mano, con sus valiosas tarjetas, que guardan como una antigua reliquia, muchos no sabían cuánto les iban a devolver o cuáles eran los documentos requeridos para ver de nuevo su dinero. A medida que las colas avanzaban hacia las diminutas ventanillas, los rumores se hacían más grandes y poderosos, tanto más inciertos. “Tiene que entregar la tarjeta original”. “Con la fotocopias de las tarjetas basta”. “En la taquilla le piden cartas declarando todo lo que le dio a la empresa”. “Sólo toca entregar el formulario con la firma y la huella”.
Alrededor de quienes pacientemente hacían fila, aquella reunión de firmes creyentes en el poder de un formulario para generar dinero, giraba, como chulos, un coro que al mejor estilo griego daba cátedra acerca del sentimiento popular que embargaba a muchos, incluso a varios de los que se formaron en las filas. “Lo que ustedes están haciendo al entregar esos papeles firmados es enterrarse el puñal y, de paso, enterrárselo a DMG. La empresa nos va a responder. El Gobierno nos va a robar”, decían con insistencia.
Una y otra vez pasaban quienes proclamaban el fin de los días si la gente entregaba los papeles. Ellos abogaban por la unidad de todos los aportantes y, como evangelizadores, repetían una y otra vez que la empresa iba a responder, que David Murcia no los iba a defraudar. A eso de las 10:00 a.m. hubo un intento de bloqueo de la NQS, que fue levantado rápidamente.
“Yo invertí $26 millones. Vendí una casa. Mi mamá, con 70 años, reunió dos millones más. Ahora mire en qué quedó todo. ¿Qué más hago sino creerle al Gobierno? Si no fuera por los bancos, y por el Gobierno mismo, la gente no se metería en estas cosas. Pero es muy difícil vivir acosado por los bancos y el señor Luis Carlos Sarmiento Angulo, y uno sin trabajo, sin una fuente con qué producir para responder por sus obligaciones”, dijo, en medio de unas pocas lágrimas, de alguien que ya ha llorado mucho, Luz Mary Ramírez, una tranquila ama de casa bogotana.
Las arengas contra los bancos y el sistema financiero, que el presidente Uribe defendió a capa y espada hace unos días por la televisión nacional, venían al por mayor. “Como los niños de Harvard y de la Javeriana se dieron cuenta de que acá uno no paga el cuatro por mil, y todos los por miles que se inventan, entonces le cayeron a DMG y a David. David es mi salvador, nuestro salvador, y nos va a devolver todo. Maldita sea la hora en que voté por Uribe”, dijo, con una ira contenida por la presencia de una cámara, Amparo Guzmán, quien le dio a DMG siete millones y medio de pesos.
De fondo, en la mitad de los reclamos de unos y las respuestas de otros, había carteles con frases apoyando a DMG: “David M. G. Presidente 2010”, se leía en uno. En otro se hacía referencia a un sitio en internet (dejentrabajar.com), en donde, a nombre de la familia DMG, se habla en términos recios contra el Gobierno y la intervención a la empresa.
En el discurso de aquellos que apoyan a DMG, tanto de los que hacían fila como de los que no, se percibe un sentimiento extraño, algo cercano al amor por DMG y la figura de Murcia, capturado en Panamá y extraditado a Colombia. Ellos hablan de “nuestra empresa” y se refieren a David Murcia como una suerte de paladín de la causa de muchos (las cuentas oficiales hablan de 200 mil familias de aportantes).
Hacia las 12:30 p.m., las taquillas ya se habían descongestionado. En las filas sólo quedaban unos pocos que llegaron tarde, o que no lograron ser disuadidos por aquellos que consideraban la entrega de los documentos como una especie de despedida final al dinero aportado. Hasta los miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios se habían retirado.
Entonces, la escena ya no era aquella donde reinaba la ira, sino un cuadro triste en el que unos pocos aún miraban con alguna esperanza, y con cierto temor, hacia la ventanilla donde habrían de entregar los papeles que, en la retórica oficial, les devolverán sus ahorros y sus esfuerzos.
Siguen suspensiones contra pirámides y comienzan condenas
Las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional para impedir que las pirámides sigan captando el dinero de los ahorradores, se están sintiendo en todo el país.
Este jueves la Superintendencia Financiera ordenó la suspensión de las entidades “Fundación Más que Palabras, Mejor es Dar que Recibir”, de Cali; “Gesta Grupo Profesional E.U.”, de Pasto, y de la “Empresa Inversiones Raíz Network Colombia Ltda.”, de Medellín.
En Caldas la Policía selló dos filiales de la empresa DRFE en el municipio de Anserma, en las que los inversionistas habían depositado doscientos millones de pesos.
Por otro lado, Flor Marina Romero, representante de la firma captadora “People Winner”, que operaba en Villavicencio, fue condenada a 37 meses de prisión y al pago de 10 mil salarios mínimos legales vigentes por el delito de captación masiva de recursos, sin beneficio de prisión domiciliaria. La mujer no asistió a la audiencia de lectura del fallo y se desconoce su paradero.