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“Es claro y evidente el decrecimiento de mi patrimonio fruto de mi actividad política. Cuando capturaron a Armando Cabrera, inmediatamente me dirigí a la Fiscalía, cuando estaba encargado Guillermo Mendoza Diago, a quien le relaté mi situación. Aquí están los recibos de pago. No soy testaferro ni abogado del cartel de Cajanal”, afirmó Andrade con vehemencia.
Ante algunas voces de senadores de oposición en el sentido de que la situación de Andrade, si bien no constituye un delito sí implica un problema ético, por el cual debería renunciar, Andrade enfatizó que no lo hará, aunque reconoció que en inicialmente sí contempló esa posibilidad. “Tengo la firme convicción de que no he faltado a la dignidad del Congreso. Yo pensé en la renuncia y se los dije a los medios. Hoy no existe la más remota posibilidad de mi renuncia”, subrayó el congresista huilense, quien recibió el apoyo de su partido, el Conservador, y de la bancada uribista.