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Dice que no ha pensado en renunciar y que se trata de un montaje de sus enemigos políticos, a quienes les ganó en las pasadas elecciones. En entrevista exclusiva con El Espectador, el gobernador del Quindío, Julio César López Espinosa, se defiende de las acusaciones en su contra que lo señalan de haber favorecido operaciones de lavado de activos, cuando se desempeñaba como gerente de la Lotería del Quindío, mediante la reventa de premios gordos a presuntos narcotraficantes del norte del Valle del Cauca, hechos que hoy son investigados por la Fiscalía.
Las acusaciones que se le hacen son graves, ¿qué responde usted a ellas?
Que se trata de un montaje político. Estoy tranquilo, ya he dado mis explicaciones a las autoridades administrativas y judiciales. Como abogado que soy, creo firmemente en la justicia y estoy presto a acudir a su llamado para resolver cualquier inquietud.
¿Montaje político de quién?
No tengo nombres y sería irresponsable señalar a alguien. Eso sería hacer lo mismo que mis detractores están haciendo, tratando de enlodar mi nombre con rumores y chismes de pasillo. Lo que sí puedo decir es que detrás de esas acusaciones está un sector de la clase política del Quindío que no quiere que sigamos adelante con la labor de gerencia que estamos implantando. Yo no he sido un político, durante 15 años litigué y fui gerente de la Lotería del Quindío, ganándome un espacio entre miles de quindianos con mi trabajo social. Eso fue lo que hizo que un grupo de amigos me postularan para la Gobernación. Esa es la razón de la persecución: mi origen y cómo les gané a los que siempre han hecho politiquería en el departamento.
¿Pero cuáles son esos sectores políticos que le están haciendo la guerra?
Ellos saben quiénes son. Yo prefiero no dar nombres. Es que nosotros estamos trabajando ajenos a los intereses políticos y eso es lo que no les gusta y lo que me ha traído tantos enemigos. Esa clase política enemiga es la que siempre ha visto el departamento con otra óptica, la de los intereses personales.
Hay un testigo clave en su contra, Alejandro Giraldo Méndez, ex representante legal de Multijuegos, una distribuidora de la Lotería, quien trabajó con usted y dice que lo han amenazado…
Nunca he amenazado a nadie. Ese señor ha dado una versión de los hechos y mis abogados y yo hemos hecho lo propio. Ahora tenemos que esperar a que las autoridades sean las que esclarezcan estos hechos. Estoy tranquilo y espero que se le protejan todos los derechos a esa persona.
¿Usted conoce a Alejandro Giraldo Méndez?
Sí, lo conozco, pero él no trabajó conmigo. Ellos manejaban una agencia de loterías y yo, como gerente de la Lotería del Quindío, lo que tuve fue una relación netamente comercial.
Él dice que llevó $500 millones en un maletín para pagar un premio que usted había negociado y que terminaron en poder de Carlos Arturo Giraldo, un narcotraficante del norte del Valle…
Desconozco todos estos hechos. Le reitero que es un montaje, porque yo solito derroté a una maquinaria de mucho dinero.
También se habla de un supuesto incremento injustificado de su patrimonio, de un apartamento y dos locales que valen más de $400 millones…
Antes de posesionarme rendí cuentas ante un notario y puse en conocimiento de la ciudadanía mis bienes. Desde el año anterior a las elecciones, algunos de los que veían que estaba subiendo en las encuestas y que iba a ganar trataron por todos los medios de inhabilitarme y hasta sacaron panfletos con toda clase de injurias para que yo me retirara. Incluso con chismes buscaron indisponerme con mi esposa. Y entre las cosas que dijeron fue que tres propiedades que tengo habían sido adquiridas de manera ilegal o con dinero mal habido. Para mí ya no es raro que sigan intentando hacerme montajes.
¿En qué va hoy su proceso ante las autoridades?
El proceso tiene unas etapas. Se ha recaudado una serie de pruebas y se están recogiendo otras que nosotros solicitamos.
¿Usted ya rindió alguna versión ante la Procuraduría?
Sí, allí también hemos dado las versiones correspondientes.
¿Y en la Fiscalía?
La Fiscalía está recaudando pruebas y yo mismo le he pedido al fiscal Mario Iguarán que me reciba en una versión libre.
¿En algún momento ha pensado en renunciar?
En ningún momento. Por el contrario, esta situación me ha dado más fuerzas para seguir trabajando y seguir liderando este proceso de renovación política en el Quindío.
¿El estar en una situación como ésta, no cree que le pueda restar gobernabilidad?
No creo, con mi equipo de gobierno sabemos que tenemos que seguir adelante. Mi gabinete es muy técnico, como lo soy yo. Estamos haciendo algunos ajustes para que esto sea una constante en nuestra administración y seguimos trabajado para que el nivel de vida de los quindianos sea cada vez mejor.
¿Por qué, si dice que no es político, decidió meterse en este mundo?
Yo empecé en 1992 como sustanciador en la Lotería del Quindío. En el 95 fui asesor jurídico y debo decir que a estos cargos llegué sin ninguna recomendación política. Ya en el año 2002, el entonces gobernador me nombró como gerente encargado de la entidad porque me vio capacidades. Allí estuve alrededor de cuatro años dando buenos resultados. Nunca fui candidato a nada, ni a un concejo ni a la Asamblea, fue el querer de la gente lo que me metió en esto.
¿Este es el trago más difícil de su vida?
Es duro, pero he aprendido que en estos cargos hay muchos enemigos y más aún cuando se ganó la Gobernación inscribiéndose por firmas y en la primera vez que se buscaba una elección popular, derrotando a candidatos con recorrido y experiencia política. Hay que tener en cuenta también que aquí se toman muchas decisiones que afectan intereses y que dejan amigos y enemigos. Este es un cargo lleno de dificultades, los recursos son pocos y siempre habrá personas inconformes con lo que se haga o se deje de hacer. Para la muestra está el montaje que me han hecho, con el que quieren sacarme.
¿Está tranquilo?
Muy tranquilo. Creo firmemente en la justicia y sé que saldré avante con lo que me está pasando. Esas acusaciones se tienen que caer por su propio peso y pienso que además de la justicia terrenal, existe un Dios que todo lo ve.
¿Si se diera la reelección de gobernadores, la buscaría?
No soy amigo de esta figura. Lo que hay que hacer es modernizar la gestión regional. Hoy tenemos normas que rigen a los departamentos que son anteriores a la Constitución del 91. El régimen tributario, tal y como lo señaló el Presidente, se debe regir en una sola ley. Los departamentos deben ser planificadores y un puente entre el Gobierno central y los municipios.
Estas son las acusaciones
La revista Cambio reveló recientemente que investigadores de la Fiscalía han recogido pruebas que comprometen al gobernador Julio César López Espinosa con presuntas operaciones de lavado de activos mediante la reventa de ‘premios gordos’ a narcos del norte del Valle, cuando se desempeñaba como gerente de la Lotería del Quindío. El testigo principal del caso es Alejandro Giraldo Méndez, ex representante legal de Multijuegos, una distribuidora de la lotería, quien le habría confirmado a las autoridades que varias personas lo habían buscado para convencerlo de guardar silencio y habría entregado evidencia de la reventa de los premios, no sólo una sino tres veces, durante la gerencia de López Espinosa.
Según la publicación, la investigación está centrada en el premio de $500 millones que el 17 de marzo de 2005 ganó un campesino, Diofanor Ruiz, pero que terminó en poder de Carlos Arturo Giraldo, conocido en el norte del Valle como El hombre del maletín. Operaciones similares se habrían repetido en enero y octubre de 2004. En el caso se investiga también un supuesto incremento patrimonial del hoy Gobernador, quien junto con su esposa habrían comprado bienes inmuebles cuyo valor supera el nivel de ingresos, así como las supuestas amenazas a María Giraldo, hermana del testigo, funcionaria de las Empresas Públicas de Armenia.