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El estómago se educa

Los altos índices de sobrepeso en los niños han obligado a los educadores a prohibir las gaseosas y la comida chatarra.

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Todos los días, antes de salir a la hora del descanso, los profesores del colegio Montessori, en Bogotá, revisan cuidadosamente el contenido de las loncheras de sus estudiantes para constatar que no haya paquetes, gaseosas o jugos en caja. En caso de encontrarlos y ante el rostro perplejo de los niños, les son decomisados y reemplazados por alguno de los productos de la tienda, que a diferencia de las tradicionales cafeterías escolares, sólo vende frutas, yogures, jugos naturales y productos de repostería bajos en grasa, fabricados en la panadería del plantel.

Aunque en un comienzo esta medida no tuvo acogida por parte de los padres y mucho menos de los estudiantes, con el paso de las semanas terminó convirtiéndose en una efectiva y pionera estrategia en contra de la obesidad infantil. Según cálculos de la Unicef, cerca de 2.000 millones de niños y adolescentes en el mundo sufren de este mal, que los médicos coinciden en calificar como una epidemia.

En algunos países como México, Chile, E.U, Reino Unido y Argentina, las autoridades han comenzado a tomar drásticas medidas, como restringir la venta de gaseosas en los colegios y prohibir la publicidad televisiva de comida chatarra durante el horario familiar. Esto debido al aumento en los índices de prevalencia de enfermedades cardiovasculares y de diabetes tipo II entre la población infantil.

Colombia ha decidido no quedarse atrás y ante los resultados de la última Encuesta de la Situación Nutricional, según la cual casi el 12% de los niños son obesos, fue radicado en el Congreso un proyecto de ley que busca declarar la obesidad como un problema de salud pública y prohibir la venta de comida chatarra y de gaseosas en los planteles educativos.

La iniciativa del representante a la Cámara Venus Albeiro Silva, que será respaldada desde el Senado por Dilian Francisca Toro, del Partido de la U, será discutida en las próximas semanas. Pero su futuro todavía es incierto, pues algunos congresistas temen que a pesar de ser una medida necesaria, termine hundiéndose, como ocurrió con el proyecto de acuerdo presentado ante el Concejo de Bogotá el año pasado por el entonces cabildante Hugo Patiño, el cual tenía las mismas pretensiones.

Colegios toman la delantera

Conscientes de que los niños pasan la mayor parte del día en la institución y de que muchas veces los padres no se fijan en lo que les empacan en sus loncheras o qué compran en la tienda, los rectores de varios colegios de Bogotá, Medellín y Cali decidieron implementar creativas y drásticas estrategias para combatir el sobrepeso.

El Gimnasio Iragua, por ejemplo, optó por instalar en el comedor barras de ensalada en miniatura, para incentivar entre las niñas de preescolar el consumo de frutas y verduras. Los resultados son asombrosos. Las pequeñas, con tal de parecerse a las más grandes, quienes pasan por el bufé para servirse los alimentos que deseen, hacen fila para llenar sus platos de lechuga, aguacate, tomate, papaya, banano o fresas. “Algunas mamás no pueden creer que sus niñas coman aquí lo que rechazan en casa”, cuenta Yudi Medellín, jefa de alimentos de esta institución.

Por su parte, en el English School optaron por reemplazar las gaseosas por dispensadores de leche, té helado, agua y jugos naturales. Y como si fuera poco, a la hora del almuerzo los estudiantes pueden escoger entre seis opciones de carne, pollo o pescado, dos de ellas preparadas a la parrilla. Otros colegios, como Los Nogales, le apuestan además a la ambientación de

la cafetería y han instalado mesas al aire libre, para que los estudiantes tengan la opción de elegir en dónde comer, al igual que lo hacen cuando van a un restaurante.

Y en instituciones como el Anglo Colombiano y el Montessori, los educadores han dejado la responsabilidad del diseño del menú, que los padres pueden consultar en la web, en manos de un chef experto en nutrición infantil. “Nuestra lucha constante es porque este tipo de medidas que tomamos para incentivar la buena nutrición se sigan aplicando en casa”, explica Diana Galvis, coordinadora de primaria y secundaria del Montessori.

Para Hernando Villamizar, presidente de la Asociación Colombiana de Pediatría, este tipo de estrategias son supremamente valiosas. Aunque advierte que lo ideal no es simplemente prohibirles a los niños lo qué más les gusta, que paradójicamente son los dulces y alimentos con alto contenido calórico, sino educar. “No es aconsejable declarar la comida chatarra como el enemigo. Lo mejor es orientar a los niños hacia otras alternativas saludables, que les proporcionen la energía necesaria”.

Lo cierto es que, a pesar de los favorables resultados que han tenido este tipo de medidas en los hábitos nutricionales de niños y jóvenes, la batalla contra la obesidad hasta ahora comienza. El primer round, relacionado con la alimentación, parece terminar a favor, pero aún falta combatir el sedentarismo y para ello es necesario lograr que el ejercicio sustituya la televisión, el computador y los videojuegos.

Durante un congreso médico en Alemania, que se realizó en septiembre y en el que se abordó el problema de la obesidad infantil, Philip T. James, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, llegó a una aterradora conclusión: “Si no hacemos algo para incrementar la actividad física y cambiar los fritos y las porciones agrandadas por comida saludable, el problema del hambre será reemplazado por el del sobrepeso. Y la dramática cifra de 287 millones de niños obesos contra 177 millones que están desnutridos seguirá en aumento”.

Iniciativas en otros países

La obesidad infantil se ha convertido en un problema de salud mundial. Por eso, varios países han creado programas e instaurado leyes para incentivar a niños y jóvenes a comer sano y hacer ejercicio.

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E.U.: el Gobierno prohibió la venta de gaseosas en los planteles educativos, luego de la publicación de un estudio de la U. de Carolina del Norte que demostró la relación de estas bebidas con la obesidad.

Chile: fue presentado un proyecto de ley que busca limitar la venta de comida chatarra en los colegios.

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Nicaragua: la Liga de Defensa de los Consumidores comenzó una campaña para promover la alimentación sana. Para ello visitará diferentes colegios del país.

España: a través de un libro dirigido a niños entre 5 y 11 años, en el que tres reconocidos futbolistas revelan sus recetas para mantenerse saludables y en forma, el gobierno y la Federación Internacional del Corazón buscan contrarrestar los índices de obesidad.

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Reino Unido: el Gobierno prohibió los comerciales de comida chatarra durante la emisión de programas de TV dirigidos a menores de 16 años.

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