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«La intervención francesa en Malí evitará la inestabilidad regional»

La operación del ejército argelino contra el secuestro masivo en una planta de gas en Argelia dejó 12 rehenes y 18 islamistas muertos. Siete extranjeros siguen secuestrados.

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El ataque a una central de gas en el desierto argelino, cuyo sangriento desenlace dejó dejo 12 rehenes y 18 islamistas muertos, y otros siete extranjeros en poder del comando que realizó el atentado, pone algunos interrogantes sobre los efectos regionales que pueda traer la intervención militar francesa en Malí –país vecino de Argelia-. El atentado en la planta de gas fue hecho como venganza por parte de los grupos islamistas, porque el gobierno argelino abrió su espacio aéreo para el paso de las tropas francesas que han bombardeado la región del norte de Malí, controlada por una coalición de grupos terroristas liderados por Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). 

Juan Carlos Estarellas y López, experto en Salafía Yihadia y Radicalismo Islamista, diplomado en lengua árabe y colaborador como analista del portal Atenea Digital y con análisis de terrorismo internacional para el Instituto de Estudios Estratégicos e Internacionales de la UCV (Valencia – España), explica a El Espectador que la operación francesa es necesaria por estar amenazados la seguridad y los intereses comerciales de Europa. Para Estarellas, Las tropas francesas evitarán que Malí se convierta en un infierno al estilo Afganistán. 

¿La lucha antiterrorista iniciada por el presidente francés ha puesto en riesgo la seguridad de Europa?

Las actividades desarrolladas para poner freno, coto e incluso las de lucha contra el fundamentalismo de carácter más violento, y contra quienes legitiman un uso de la violencia necesaria e indiscriminada para la consecución exclusiva de un conjunto de objetivos ideológico-religiosos, que no son otros que la imposición de una visión radical y visceral de la doctrina religiosa salafía (corriente salafista), no deben ser valoradas como un paso atrás, sin duda. Sino más bien todo lo contrario, en la medida que la sociedad occidental, principalmente su estilo y forma de vida, es amenazada además de ser objetivo de quienes piensan y creen fervientemente que debe ser borrada de la faz de la tierra.

¿Qué pretenden los grupos terroristas en Malí?

La pretensión principal de los líderes de la organización terrorista Al Qaeda y de los responsables regionales es, primero, acabar con la hegemonía de Occidente en el mundo, y obligar a todas las sociedades a aceptar el Islam como religión, y en segundo lugar, instaurar una versión religiosa salafista que viene siendo defendida por todos los musulmanes fundamentalistas, bien sean salafístas como wahabistas. La instauración e imposición de una versión radical del Islam y una aplicación estricta y sin contemplaciones de la sharía (ley islámica), a las sociedades musulmanas, tanto en África como en la Península Arábiga, Extremo Oriente y Asia, no es el camino, sin duda.

¿Qué tanta capacidad militar tienen los grupos yihadistas presentes en el norte de África?

Probablemente leamos o escuchemos en las próximas fechas un sin fin de informaciones y de datos que harán referencia al tipo y número de armamento en disposición de AQMI y del resto de movimientos de la ‘alianza yihadista’. Pero los datos son contradictorios. Sin embargo, hay un dato que deberá ser tenido en cuenta por las tropas francesas y africanas, además de los servicios de inteligencia que operen sobre el terreno, y es que el propio Abd Al Wadoud lo ha reconocido recientemente en su último mensaje dirigido a Francia y al resto de países que le apoyan (vídeo difundido por el canal terrorista Al Ándalus, el miércoles 16 de enero), y es que poseen grandes cantidades de armamento y munición. Lo cual indica que muy probablemente posean capacidades de disuasión y respuesta, lo que incluiría armamento de grueso calibre, misiles tierra-aire, y en último instancia armamento prohibido. 

La comunidad internacional ha apoyado de palabra a Francia, pero no hay muchas acciones… 

La actividad emprendida por Naciones Unidas, a petición eso sí de la República Francesa y de su presidente François Hollande, en defensa de Mali y de los ataques de la ‘alianza yihadista’ (dirigida por Ansar Al Dine y Al Qaeda en el País del Magreb Islámico-AQMI), es una medida respaldada por la mayoría de países de la Unión Europea, incluyendo a EE.UU. y Canadá. Por lo que podríamos afirmar que se convierte en imprescindible en la medida que la UE, y en especial Francia y España, nos jugamos mantener con ciertas garantías la seguridad regional, y por ende internacional (área mediterránea). 

Las actividades de la organización terrorista Al Qaeda en el Magreb, independientemente de sus acciones criminales y conexiones internacionales con la delincuencia organizada transnacional, son una seria amenaza para España, por cuanto la vida de nuestros conciudadanos, el tejido empresarial español, y nuestros intereses comerciales en el Magreb (primordialmente Argelia y Marruecos) ‘se hallan seriamente amenazados’.  

¿Qué garantiza la intervención francesa?

Las actividades proactivas iniciadas por Francia (contando con capacidad, oportunidad y determinación) son una garantía de nuestra seguridad y evitarán sin duda alguna la posibilidad de desestabilización regional que, si no hubieran actuado unilateralmente, hubieran podido convertir a Malí en un verdadero estado fallido y en un futuro Afganistán. Precisamente, el objetivo perseguido por el líder de AQMI, el argelino Abd Al Wadoud y por Ayman Al Zawahiri, que persiguen trasladar el infierno afgano e iraquí a las puertas de la Unión Europea (de España y Francia).

¿Por qué tanto Malí como Argelia son puntos geoestratégicos importantes para la seguridad Europea?

Malí es un país estratégico para la seguridad regional en el Sahel, pero lo es indirectamente para la seguridad en el área mediterránea, y más concretamente en el Magreb. El motivo es evidente: la situación geográfica de Argelia y Marruecos (nuestros enclaves en el primero) y nuestros relaciones comerciales, empresariales y de vecindad (además de Egipto, Libia y Túnez por éste orden), son importantísimos para España, pero también tienen la misma consideración para los EE. UU. Sin embargo, para Francia la estabilidad en Malí, al igual que el resto de países, en orden a garantizar sus intereses en el Sahel, podríamos decir que son también vitales, estratégicos para el gobierno francés.

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