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Un juez de EE.UU. dio a Chevron Corp. una victoria clave en la larga lucha que sostiene con Ecuador por una demanda de contaminación ambiental, pues todo indica que el abogado estadounidense que lleva el caso a favor del gobierno de Rafael Correa, Steven Donziger, incurrió en soborno y fraude.
El juez de distrito Lewis Kaplan estuvo de acuerdo con Chevron en que Donziger había pagado a un juez y participó en el lavado de dinero para asegurar un juicio de US$9.500 millones en una corte ecuatoriana en contra del gigante mundial de petróleo.
El fallo daba a Donziger, que ha pasado las últimas dos décadas luchando contra Chevron, la oportunidad de obtener más compensación para los habitantes de la selva tropical en la zona de lago Agrio en Ecuador, quienes reclamaron que sus tierras se convirtieron en un vertedero tóxico de los intereses petroleros extranjeros.
El abogado de los demandantes se acercó “al lado oscuro” e hizo un “pacto con el diablo”, para obtener el fallo de 2011 de la corte en Ecuador, dijo Kaplan en un dictamen de 500 páginas.
“A los acusados aquí no se les puede permitir beneficiarse de ninguna manera”, escribió el juez . Lo dice porque el fallo ecuatoriano le permitía a Donziger y a sus clientes recoger parte de los recursos incautando activos de Chevron fuera de los EE.UU.
Ahora, Donziger tendría que ganar una revocación de la decisión tras una apelación, para salvar el caso después de décadas de litigio. Pero por los resultados entregados por Kaplan, eso será difícil, dijo Cassandra Burke Robertson, profesora de derecho de la Universidad Case Western Reserve de Cleveland, quien conoce el caso. “El tribunal de apelación tendría que concluir que la constatación del tribunal de distrito es claramente errónea, lo cual es un estándar muy duro para cumplir”, dijo Robertson. “Donziger definitivamente tiene una batalla cuesta arriba”.
Chevron, la segunda mayor petrolera de EE.UU. por valor de mercado, ha librado una batalla en varios países para evitar que Donziger cobrara los resultados del fallo en Ecuador, que era casi la mitad de las ganancias de 2013 de la multinacional, cuando cerró en US$21.400 millones, pues aquel documento decía que la sentencia “se aplica en cualquier parte del mundo”.
Chevron advirtió que el fallo de Kaplan debe ser respetado por los tribunales de otros países, entre ellos Brasil, Argentina y Canadá, donde la petrolera tiene activos y donde Donziger y su equipo ya han presentado demandas para tratar de cobrar la sentencia, al punto que el Tribunal de Apelación de Ontario dictaminó en diciembre que los habitantes del pueblo tienen el derecho de perseguir los activos de Chevron Canadá. Los otros casos aún están pendientes.
El caso comenzó cuando pobladores ecuatorianos y activistas que trabajan en su nombre argumentaron que Chevron, con sede en San Ramón, California, era financieramente responsable de la contaminación de la selva amazónica en el área de lago Agrio por Texaco Inc. desde 1960 hasta principios de 1990, teniendo en cuenta que Chevron compró a Texaco en 2001. La multinacional asegura que ya pagó US$40 millones para limpiar su parte de la contaminación de la perforación.
La Embajada de Ecuador dijo ayer que el fallo de Kaplan “no exonera explícitamente a Chevron a partir de sus propias responsabilidades legales y morales resultantes de sus décadas de contaminación de la selva tropical que ha puesto en peligro la vida, la cultura y el medio ambiente de los innumerables pobres, los pueblos indígenas”. Donziger, por su parte, dijo que buscará una “apelación inmediata y expedita”.