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No era una especie común. De hecho, después de haberla visto, Verhaagh la buscó día y noche sin encontrarla. Pero el año pasado pudo volver a verla, debajo de una hojarasca, otra vez en Brasil.
Hoy, casi un año después de hallarla y tras contar con un mejor destino en las pruebas biológicas, la hasta entonces desconocida especie ya tiene nombre: Martialis heureka. Su extraña forma, que según los científicos la hace lucir como de otro mundo, la hizo merecedora de la primera parte de su nombre, y la segunda, hace honor a la buena suerte de Verhaagh al encontrarla, una eureka.
Después de un exhaustivo análisis de ADN, los científicos determinaron que se trata de una especie primitiva habitante de la Tierra desde hace cerca de 120 millones de años, por lo que algunos no dudan en catalogarla como la hormiga más antigua del mundo.
El ejemplar, que ahora reposa en el Museo de Zoología de la Universidad de São Paulo, ha sido considerado como un gran avance para la ciencia. Sus características, entre las que se destacan las tenazas que utiliza para cazar y la ausencia de ojos, sirvieron a los especialistas de la clasificación para abrir una nueva subfamilia dentro del grupo de las hormigas, bautizada como Martialinae.
La comunidad científica celebra. La sequía en el hallazgo de nuevas especies databa de 1923, así que después de 85 años una heureka les da una nueva materia prima para el estudio.