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Oportuno llamado
“Colombia necesita estabilidad”, titula su editorial del 23 de octubre. Ciertamente los colombianos no queremos que la incertidumbre, la desconfianza y la aprensión que generan los mensajes de este Gobierno, que exacerba a propios y extraños, sean el diario vivir de la Colombia de Petro. Y lo peor, si a ese clima de inestabilidad interna le sumamos la coyuntura internacional que lleva al Banrépublica a estimar para el 2023 un pálido crecimiento de la economía de un 0,7 %, viviremos la tormenta perfecta.
El torrente de declaraciones vagas e imprecisas del presidente, ministros, funcionarios y defensores de oficio que luego deben salir a aclarar o matizar, pero que ya sembraron desconcierto, me lleva a pensar que sí es cierto lo que dice el presidente, que “este Gobierno tiene enemigos internos” y parecer ser que él es el principal vocero de ellos.
El daño por la incontinencia verbal ya está hecho —como ejemplo, Ecopetrol con pérdidas cercanas a US$20.000 millones en su valor, consecuencia de los ires y venires en materia de hidrocarburos— y por el talante del presidente todo conduce a que no va a parar su locuacidad.
Esperamos que el Gobierno aterrice, deje la soberbia y tranquilice con mensajes que no desorienten a los colombianos.
Hernán Salazar Hurtado.
Mancondiano
La realidad siempre ha superado a la ficción. Frase de cajón que los 40 años del Nobel de Literatura colombiano no dejan pasar desapercibida. No de otra manera que macondiana o de realismo mágico se puede calificar la actitud de la alcadesa de Bogotá, Claudia López. No se puede entender cómo una mujer con esa trayectoria, con la formación que tiene, exsenadora de la República, líder del movimiento de la séptima papeleta, en fin, salga con afirmaciones como la de acusar a los jueces por la inseguridad en Bogotá. Ya medios y analistas la califican como la mandataria de vivir echando la culpa a otros.
¿Olvidó que es en el Congreso donde se proponen, estudian y aprueban las leyes? ¿No tiene en su familia conversaciones con su esposa, senadora de la República, para conocer que los jueces solamente velan porque se cumpla lo que el Congreso aprueba? Si robar en Bogotá se volvió deporte, no es responsabilidad de los jueces, ellos solo aplican lo que los congresistas aprueban.
Resulta imposible creer que una exsenadora como ella haya olvidado las funciones que por varios años ejerció. Invito a la mandataria para que reflexione sobre este tema, no sea que se le devuelva como bumerán, igual como le sucedió con la postura frente a los venezolanos, de quienes habló maravillas y, como popularmente se dice, sacó pecho frente a Antony Blinken.
Eduardo González.
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