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La Comisión de Debates Presidenciales anunció en la mañana del jueves un gran cambio en el formato para el segundo encuentro entre los candidatos a la presidencia programado para el próximo 15 de octubre.
Según informó la organización, la cita se realizaría de manera virtual teniendo en cuenta la amenaza para la salud de todos los involucrados luego de que la Casa Blanca reveló que el presidente Donald Trump dio positivo por coronavirus.
El nuevo “cara a cara” entre los dos aspirantes a la Casa Blanca será un “foro de preguntas ciudadanas en el que ambos participarán desde lugares remotos separados”, indicó la Comisión.
La noticia no fue bien recibida por el mandatario, quien aseguró que no participará de un debate virtual contra su rival, el candidato demócrata Joe Biden, pues desestimaba el formato propuesto.
“No voy a perder el tiempo en un debate virtual. De eso no se trata el debate”, dijo Trump en una entrevista con Fox Business Network, una hora después del anuncio de la Comisión de Debates Presidenciales.
Pese al disgusto del presidente, la campaña de Joe Biden había insistido en un cambio de formato como medida preventiva para evitar posibles contagios entre los protagonistas. Esta, sin embargo, no sería la primera vez que los candidatos a la presidencia de Estados Unidos se medirían en un debate de manera remota.
En 1960, los candidatos Richard Nixon, del Partido Republicano, y John F. Kennedy, del Partido Demócrata, asistieron a su tercer debate de manera remota. El primero lo hizo desde Los Ángeles y el segundo lo hizo desde Nueva York. El encuentro fue televisado. Por otro lado, en 1967, Robert Kennedy, entonces senador por Nueva York, y Ronald Reagan, de momento gobernador de California, asistieron a un debate para discutir sobre la Guerra de Vietnam también de manera remota. Kennedy habló desde Washington DC. mientras que Reagan lo hizo desde Sacramento (California).
El miércoles por la noche, las fórmulas vicepresidenciales de Trump y Biden, el vicepresidente Mike Pence y la senadora demócrata Kamala Harris, asistieron al primer y único debate presidencial de la carrera. El consenso entre los medios estadounidenses es que este encuentro tuvo un tono mucho más tradicional que el que se vio el pasado 29 de septiembre en el encuentro entre Trump y Biden, el cual fue catalogado como “el peor debate de la historia del país”.
Sin embargo, pese a que hubo una mayor cortesía entre ambos participantes, la discusión se quedó corta y no hubo respuestas certeras frente a las formulaciones que hizo la moderadora del encuentro, la jefa de la oficina de Washington del USA Today, Susan Page.
“Todo lo relacionado con un debate les dice algo a los votantes. Entonces, ambos candidatos, y especialmente con el vicepresidente Pence, no abordaron las preguntas que les hice. Eso es frustrante para mí porque pasé mucho tiempo escribiendo esas preguntas. Pero eso es esclarecedor para los votantes, y ese era el punto”, señaló Page.
Pence y Harris estuvieron separados por dos sencillos paneles de metacrilato y tres metros de distancia para disminuir el riesgo de contagio. A la campaña Trump – Pence les disgustó esta modificación y lucharon hasta el final por remover la barrera protectiva. Se cree que el rechazo a esta medida es porque le recordaba a la audiencia que el país estaba enfrentando una pandemia, y el gobierno ha fallado en sus intentos por contrarrestarla.
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