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Trinar, trinar, trinar y poco gobernar, parece ser la estrategia del alcalde Petro para quedarse en el poder.
Que llegó por el voto popular no hay duda, pero eso no lo autoriza para atornillarse allí. Esta semana ha tenido varios reveses en lo que tiene que ver con sus tutelas y las de los seguidores. Por eso el jueves dijo que posiblemente saldría del cargo esta semana que arranca mañana.
Sus abogados sostienen que “los recursos internos que ofrece el Estado colombiano no son idóneos para proteger los derechos políticos del alcalde Petro”. Es decir, que si la justicia les hubiera dado la razón, dirían que la justicia funciona, pero como no han visto los resultados que esperaban, la justicia no sirve. Con cara ganan ellos y con sello también.
Petro ha abusado de los derechos que consagran las leyes. Y eso es malo para quien juró cumplir la Constitución y las leyes. Pero tal vez lo más grave es que su gobierno ha sido un verdadero desastre. Paralizó las obras importantes, no toma decisiones acertadas y, cuando las toma, se devuelve por cuenta y riesgo de sus improvisaciones. En plata blanca, podríamos decir que no ha sido capaz de tapar ni un hueco, porque hasta la máquina esa que trajo no ha podido llenar las zanjas de las calles.
Esta semana tuve, por ejemplo, la oportunidad de grabar un programa con los encargados de los 25 colegios concesionados en Bogotá, a donde asisten 45.000 estudiantes. Estos colegios han permitido que los niños y jóvenes del Sisbén 1 y 2 se eduquen como lo hacen los estudiantes de los estratos 5 y 6, pero sin pagar un solo peso. Los padres con los que hablé defienden esos colegios con vehemencia. Pues bien, estas concesiones se vencen este año y a esta altura del partido Petro no ha decidido qué hacer con ellos. Si en septiembre no hay decisión, estos colegios entrarán a ser como los demás colegios oficiales. Es decir, que en vez de lograr que todos los estudiantes se eduquen como lo hacen los estratos altos, van a preferir que todos se eduquen por lo bajo. Petro quiere hacer lo de Maduro en Venezuela: en vez de nivelar a todos por lo alto, los nivela por lo bajo. Socialismo criollo y pasado de moda. Petro curiosamente resultó anarquista, lo que por supuesto no sorprende a nadie.
Como bogotano me he opuesto a Petro, pero no por ser derecha o facho como él dice, sino porque considero que es un muy mal alcalde, arbitrario, ineficiente, populista y con un perfil mesiánico peligroso. Es manipulador experto y eso se hace evidente en sus trinos. Cuestiona a los magistrados cuando no fallan a su favor, pero victimiza a los que le profieren sentencias favorables. Es ideológicamente enredado y, por qué no decirlo, desfachatado.
En fin, ojalá esta semana se decida la salida del alcalde mayor para ver si alguien llega y endereza esto. Bogotá no se merece tantas cosas tan malas y, por supuesto, quienes acá vivimos mucho menos. Ya en las calles dicen que Petro no hace alcaldadas sino Petradas.