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Detroit, la ciudad industrial de Michigan (Estados Unidos) que en otros tiempos vio florecer a prósperos fabricantes de automóviles como General Motors y Ford, anunció un plan para reestructurar una deuda de US$18.000 millones que la llevó a declararse en bancarrota (esta quiebra, es considerada como la más grave en la historia estadounidense).
El proyecto anunciado por las autoridades de Detroit –que está pendiente de ser aprobado por la justicia y negociado con los sindicatos-, plantea que a los acreedores asegurados se les reintegre un 100% y a los no asegurados, un 20%.
Además, la iniciativa busca que a cerca de 24.000 pensionados que tiene Detroit se les recorten hasta en un 34% sus mesadas. Entretanto, para los jubilados de la policía y de los bomberos la reducción sería hasta del 10%.
“Queda mucho trabajo por delante para continuar la recuperación tras una espiral en descenso de décadas. Debemos movernos para salir de la bancarrota de modo que la tensión financiera que daña la ciudad termine”, comentó Kevyn Orr, interventor de Detroit.
Según Orr, Detroit está a la espera de que se inviertan US$1.500 millones para mejorar los servicios públicos y para demoler los edificios que han quedado abandonados en los últimos 15 años. Muestra de ello es que la ciudad ha perdido un 60% de su población desde 1950 y ahora sólo tiene cerca de 700.000 habitantes.
“El plan propuesto es un golpe en el estómago de los trabajadores y jubilados de Detroit. Esencialmente, elimina los beneficios sanitarios para los pensionados y recorta de manera drástica las mesadas”, dijo Al Garrett, presidente del más grande sindicato de Detroit, llamado Michigan Council 25.