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Las reuniones entre empresarios y trabajadores cerraron sin humo blanco para el primer plazo de la concertación del salario mínimo. Ambas partes no lograron ponerse de acuerdo y lo que pase en los próximos días alrededor del aumento para 2026 es incierto.
“Desafortunadamente, en la sesión de hoy no pudimos llegar a un acuerdo sobre el incremento del salario mínimo. Las centrales obreras insistieron en que el incremento fuera de dos dígitos para abrir la discusión; los sectores empresariales examinaron esa solicitud y reiteraron su propuesta del 7,21 %. Eso se convirtió en una situación sin salida para llegar a un acuerdo en esta primera fecha”, dijo el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino.
Aunque todo pareciera estar dado para que, por un año más, el incremento salarial sea definido por el presidente Gustavo Petro vía decreto, la puerta para un eventual acuerdo aún no está cerrada, ya que legalmente las partes tienen 48 horas (que se terminan a la medianoche del miércoles 17 de diciembre) para presentar sus salvedades, es decir, para que justifiquen su decisión de no mover las cifras.
Luego de analizar estas salvedades, el ministro Sanguino podría convocar reuniones bilaterales, con la esperanza de encontrar puntos medios y llegar a un eventual acuerdo. Sin embargo, según lo manifestado hoy por empresarios y trabajadores, la brecha que los separa es tal, que esto es altamente improbable.
Ante este panorama, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Fabio Arias, mandó un mensaje al presidente Gustavo Petro, para que la cifra que determine poner en el decreto, se acerque lo más posible al 16 % que propusieron.
“Está demostrado que aumentar los ingresos a los trabajadores, en vez de ser un factor perturbador, es un jalonador de la economía”.
Arias detalló que no se movieron del 16 % porque los empresarios no subieron su propuesta a una de, por lo menos, dos dígitos. Argumentó que su propuesta se alinea con las recomendaciones que hace la OIT en materia de salario mínimo vital y móvil, por lo que les pareció razonable perseguir esa apuesta.
Sin embargo, pese a lo expuestos por los sindicatos, tampoco es claro cuánto más habría bajado la inflación este año si, cuando menos, el aumento de 2025 hubiera estado más apegado a la inflación (que cerró alrededor de 5 % en 2024).
Por su parte, la presidenta de la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ACOPI), María Elena Ospina, detalló que para los empresarios resulta responsable no poner sobre la mesa una cifra que supere con creces a la inflación. Según advierte, subir desproporcionadamente el salario mínimo traerá más inflación, pues las empresas, para poder pagar sus nóminas, se verán presionadas a elevar los costos de sus productos y servicios.
“Las centrales siguen en la propuesta de dos dígitos. Hemos estado proponiendo un 7,21 %. Esto tiene una razón. En el 2023, la inflación estaba por encima del 13 % y el salario incrementó al 16 %. En 2024, la inflación estaba en 5,2 % y el salario se incrementó en 9,54 %, lo que quiere decir que tuvimos 4,3 puntos reales. La propuesta de los sindicatos sería 10,7 por encima de la inflación. Son dos veces la inflación y eso significa aumentos en los costos de producción, aumentos en los precios”, concluyó.
Así ha sido el intento de la concertación
Desde septiembre, la incertidumbre en torno a la concertación salió a flote cuando el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, dijo que no participaría de la mesa de concertación al considerar que no había garantías para llegar a un acuerdo. Para entonces ya se hablaba de que el Gobierno de Gustavo Petro haría fuerza por un incremento del 11 %.
Otros gremios como la Andi y Acopi se sumaron al rechazo, pero señalaron que sí llegarían a la mesa y presentarían su propia cifra, como lo demanda la ley.
En noviembre, el ministro Sanguino también madrugó a la conversación y señaló que la primera semana de diciembre arrancarían con la discusión. La mesa se instaló y entidades como el DANE, el Banrep y el Ministerio de Hacienda presentaron cifras con las que se maduraron las propuestas.
El día en que se destaparon las cartas, las centrales obreras —CUT, CGT y CTC— propusieron un aumento del 16 % tanto para el salario mínimo como para el auxilio de transporte en 2026. Esto llevaría el salario a COP 1.651.260 (un incremento de COP 227.760), mientras que el auxilio subiría a COP 232.000 (COP 32.000 más).
En conjunto, el ingreso mensual de los trabajadores ascendería a COP 1.883.260.
Las centrales obreras respaldaron su propuesta con varios argumentos. Según explicó el presidente de la CUT, el aumento del 16 % en parte obedece al informe reciente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que advierte una brecha de 50 puntos porcentuales entre el ingreso de los trabajadores que dependen del salario mínimo en Colombia y el denominado salario mínimo vital y móvil, es decir, aquel que permite a un empleado y su familia cubrir sus necesidades básicas.
Arias también sostuvo que parte del 16 % propuesto buscaba saldar una “deuda histórica” acumulada durante las concertaciones del salario mínimo en los últimos 20 años. Según las centrales, a los trabajadores no se les ha reconocido de manera adecuada su aporte a la productividad. Por eso, los economistas de estas organizaciones calculan que existe un rezago de otros 50 puntos porcentuales en el salario mínimo que aún no ha sido compensado.
En otras palabras, las cuentas que hacen los sindicatos estiman que hoy el salario mínimo es la mitad de lo que debería.
Los gremios, a su turno, propusieron un aumento del 7,21 %. Con este ajuste, el salario mínimo subiría en COP 102.634, para ubicarse en COP 1.526.134, mientras que el auxilio de transporte aumentaría en COP 14.420, hasta COP 214.420. En total, el ingreso mensual de los trabajadores quedaría en COP 1.740.554.
Lo que separó en un primer momento a empresarios de trabajadores fueron COP 142.706.
Los gremios también presentaron argumentos para sustentar su propuesta. La presidenta de ACOPI señaló que para construir esta propuesta se tuvo en cuenta la inflación observada (5,3 %), así como la Productividad Total de los Factores (PTF), que es del 0,91 %. A esto se le sumaron 100 puntos básicos de ganancia real adicional, para ese total del 7,21 %.
Ospina señala que, si se tiene en cuenta que solo 2,4 millones de los 23 millones de ocupados en Colombia ganan un salario mínimo, la propuesta empresarial resulta responsable tanto para las compañías como para los trabajadores. Recuerda que muchos cobros están indexados a este ingreso, por lo que un aumento excesivo podría presionar el costo de vida y acelerar la carestía en el país.
¿Qué viene?
Como lo establece la ley 278 de 1996, si al 15 de diciembre la mesa de concertación no llega a un acuerdo, los días siguientes se podrán adelantar jornadas extraordinarias de concertación, como un último intento por llegar a un acuerdo.
Si después de esto definitivamente no hay una cifra convenida, es el presidente Gustavo Petro quien tiene la facultad de establecer el incremento salarial.
Tanto para el Ministerio de Trabajo, como para las centrales obreras, un aumento sustancial sería una política pública eficaz para avanzar en la lucha contra la pobreza en el país. Esta idea ha cobrado más protagonismo en los últimos días por cuenta del hundimiento de la reforma tributaria, mediante la cual el Gobierno de Petro planeaba realizar inversiones en su último año de mandato.
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