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A la estrella de diciembre le quedan apenas 90 minutos para conocer su nuevo dueño. La ventaja es de Junior, que el pasado viernes pegó primero y lo hizo fuerte con un contundente 3-0 que dejó al Deportes Tolima al borde del nocaut.
Un inspirado José Enamorado abrió el marcador con un golazo, poco después Brayan Castrillón estiró la ventaja y, antes del descanso, Enamorado volvió a reportarse para firmar un doblete. Para muchos de los hinchas la sensación al salir del Metropolitano era que la tarea ya estaba cumplida.
Sin embargo, en el fútbol no hay nada escrito, o por lo menos eso es lo que nos repetimos ya sea para no perder la concentración o por respeto al rival. El asunto es que tres goles no son una ventaja nada despreciable y que una remontada, aunque posible, es un reto mayúsculo.
Desde que existe el fútbol profesional colombiano las finales cuyo partido de ida terminó con tres o más goles de diferencia se pueden contar con una mano. ¿En alguna de ellas ocurrió una remontada? Mejor no nos adelantemos y recorramos un poco de nuestra historia futbolística.
El formato de la competencia ha cambiado con el paso de los años. Al principio el campeón solía definirse en el Todos contra Todos. Hubo una que otra final a dos tandas, pero no era habitual. Después lo común fueron los octogonales, hexagonales, cuadrangulares y hasta triangulares.
Desde finales de los años 90 la Dimayor y sus integrantes establecieron que el campeón se iba a definir en una final que al comienzo fue anual, pero que a partir de 2002 es semestral.
Finales de ida disparejas
Para encontrar la primera final en la que el que pegó primero lo hizo con fuerza nos tenemos que remontar a 1998, cuando Deportivo Cali le propinó un implacable 4-0 a Once Caldas. Víctor Bonilla, con un triplete, dilapidó las ilusiones de un cuadro manizaleño que se fue en blanco en esa serie.
A pesar de contar con Sergio Galván Rey en el ataque, la defensa azucarera, liderada por Mario Yepes, fue impenetrable. Los vallecaucanos se quedaron con la estrella, y un año después, con jugadores como Gerardo Bedoya, Arley Betancourt y Máyer Candelo llegaron a la final de la Copa Libertadores.
En 2004, en el clausura, el fútbol colombiano presenció una de las finales más emocionantes de su historia. El Junior de Miguel Ángel “el Zurdo” López le propinó un 3-0 a Nacional en el Metropolitano que parecía definitivo, pero los verdolagas, bajo el mando de Juan José Peláez, no se resignaron.
La vuelta en el Atanasio estuvo llena de goles. Nacional ganaba 5-1 en una tarde en la que habían brillado Edixon Perea, Aquivaldo Mosquera y Héctor Hurtado. Sin embargo, en el ocaso del compromiso, Wálter Ribonetto empató el global y mandó la serie a los penaltis, instancia en la que los tiburones se impusieron 5-4.
El verde paisa vuelve a decir presente en este listado en 2007, con un desenlace más alegre para sus hinchas, pues en la ida del clausura, disputada en Bogotá, se impuso 3-0 a Equidad, siendo el primero de los oncenos aquí reseñados en lograr una ventaja considerable en condición de visitante.
La vuelta en la capital antioqueña fue un mero trámite para los dirigidos por Óscar Héctor Quintabani, quienes ese mismo año firmaron un doblete, pues venían de ganar también el apertura tras imponerse a Huila en la final disputada en junio.
El segundo semestre de 2018 fue agridulce para Junior. Por un lado se quedó con las manos vacías en la final de la Copa Sudamericana, pero también tuvo la oportunidad de celebrar su octava estrella. Lo lograron, pero sufrieron. Los barranquilleros, con Luis Díaz y Teófilo Gutiérrez en su nómina, hicieron respetar la casa con una victoria 4-1 en la ida contra DIM.
Se sabía que la vuelta iba a ser a otro precio, sobre todo porque el poderoso contaba en su ofensiva con Leonardo Castro y Germán Cano, quien luego se convertiría en el máximo goleador histórico de dicha institución. El segundo round terminó 3-1 a favor de Medellín.
De todas estas finales la única serie que se jugó sin público fue la de 2020, en la que América se consagró campeón frente Santa Fe en el marco de la pandemia del covid-19. La definición tuvo más dramatismo del esperado, si se tiene en cuenta que los escarlatas se impusieron 3-0 en la primera tanda con Duván Vergara como figura.

En la vuelta los cardenales llegaron a ilusionarse con igualar el global, pues antes del descanso ya ganaban 2-0. No obstante, el arco escarlata, custodiado por Joel Graterol, contuvo los demás zarpazos del león y les dio a los escarlatas su decimoquinto título en el FPC.
Si tenemos en cuenta la historia, la cosa no pinta bien para Tolima, que este martes tiene un reto gigante ante un Junior que viene de menos a más. La conclusión de este repaso es bastante clara, pero no se puede desconocer que las estadísticas muestran todo menos lo más importante.
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