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Los funerales de la mamá grande del teatro

Fanny Mikey fue despedida con todos los honores. Sus amigos hicieron una gran fiesta, como ella pidió.

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“Quiero que me recuerden como la reina de la rumba”, solía decir Fanny con su voz ronca y ese acento porteño que no se perdió del todo. Así como fue su vida: apoteósica, histriónica, alegre, musical y llena de gente, fue su despedida. El adiós empezó en Cali, ciudad donde falleció el sábado a las 2:15 de la madrugada.  Ayer, centenares de bogotanos acompañaron el carro fúnebre por el mismo recorrido que hizo tantas veces para inaugurar el Festival Iberoamericano hasta la Plaza de Bolívar.

Mi Cali bella

Fanny y Cali tuvieron una relación especial. Allí, vivió sus primeros años en Colombia, y el 31 de julio pasado, quince días ante de su muerte, presentó en la Sultana del Valle la última función de Perfume de arrabal y tango.

Los caleños, muchos del medio artístico, periodistas y miles de transeúntes se acercaron a darle el último adiós al mejor estilo del Pacífico. Ella quería una fiesta —todos sus colaboradores lo tenían claro, porque ella había dirigido hasta su funeral—, y así se hizo: una rumba folclórica en el Teatro Municipal de Cali, donde dos grupos con marimbas y tambores tocaron sonoridades tradicionales, mientras el público se ubicaba en la platea y los balcones.

Después de haberla preparado según la tradición judía, Iván Montoya, un actor veterano, le rindió tributo con un monólogo. Las autoridades locales y sus amigos del teatro, actores como Diego León Hoyos y algunos de los músicos asistentes al Festival Petronio Álvarez acompañaron a su hijo Daniel hasta que en horas de la tarde tomaron un avión a Bogotá.

Pensando en ti

Ya en la capital, los telones de la Casa del Teatro y del Teatro Nacional de la 71, donde se presentaban Simplemente el fin del mundo y Closer, respectivamente, se levantaron en homenaje a Fanny, quien jamás habría permitido cancelar una función.

La sala del Teatro Nacional La Castellana estaba reservada para ella, sus amigos y todas aquellas personas que hicieron parte de sus grandes empresas. Pasadas las nueve de la noche, cuando el cuerpo de Fanny entró al teatro, la nostalgia y las lágrimas se hicieron presentes. Pero al cabo de un rato, así como ella lo había pedido, empezó la fiesta con  Ausencia, de Gustavo Gutiérrez,  su vallenato preferido. Luego Yuri Buenaventura y todas aquellas personas que habían pasado noches de bohemia junto a ella, hicieron del escenario su casa y como si fueran las noches de la Carpa Cabaret, bailaban y le cantaban a su memoria “Tú me recordarás, tú me recordarás”, con las palabras de Cheché Mendoza en Pensando en ti.

Todos los presentes se reunieron una vez más por iniciativa de Fanny, como sucede en las noches de festival. Sólo faltaba ella con su cabellera encendida y su eterna sonrisa.

El gran desfile

A las 12:00 del día llegaba a la Plaza de Bolívar, en Bogotá, la carroza fúnebre con el cuerpo de la dama del teatro. La acompañaban numerosas comparsas representando las diferentes regiones del país y, por supuesto, sus amigos, colaboradores y admiradores.

En honor a la fallecida artista, el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá incluirá su nombre a partir del próximo año, según anunció ayer el alcalde Samuel Moreno. En medio de sentidos aplausos terminó este homenaje en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional, donde anoche permaneció el cuerpo de la mamá grande del teatro, cuyas exequias se efectuarán hoy en el cementerio de Chapinero.

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