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Bravo, Júnior

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En cuestiones de gustos no hay disputas, y menos en el fútbol, donde todo es tan subjetivo. Por eso, con todo el respeto que merecen otros elencos de pronto mejor armados y con más dinero, para este periodista el equipo que mejor fútbol está practicando en Colombia es el Atlético Júnior.

No es cuestión de un solo partido. Al elenco barranquillero le vimos en los últimos días el juego ante Patriotas, donde hizo un magnífico primer tiempo que terminó con una escasa renta de un solo gol cuando debería haber metido como mínimo tres. Después, es cierto, se quedó y terminó ganando, pero confundido, en el segundo tiempo. En la retina quedó la primera etapa. Luego, ante Medellín fue al revés: perdía 2-0 con un flojo primer tiempo, pero en el segundo corrigió y se llevó al DIM por delante hasta empatar, y eso que un tal Gamarra, un tipo que funge de árbitro, dejó de pitar una pena máxima contra Vladimir Marín y dejó de convalidar un gol legal de Ruiz.

Y en el partido del domingo contra Cali, más allá de que los verdiblancos fueron pasivos, indolentes, sin recuperación en el medio, jugaron como vienen haciendo últimamente: muertos de miedo por el planteo defensivo y tímido de Leonel. El problema del Cali baja del cerebro, las peleas internas de la directiva, a los pies de los futbolistas. Más allá de un flojo rival, el Júnior fue un muy buen equipo que ganó por la mínima, pero debió golear. Si la pizarra no fue alegre para los tiburones fue por la actuación de Mondragón, inmenso en cinco atajadotas.

La circulación de pelota, manejando el concepto de la posesión más posición que se adquiere cuando se logra recuperar bien arriba el balón con presión intensa, el juego de bandas para lograr ensanchar la cancha, los desmarques de ruptura que tira permanentemente Ruiz —sin suerte para el gol, pero muy activo en las maniobras de engaño y sorpresa entre líneas—, la creatividad de Michael Ortega, quien ante el Cali tuvo un magnífico partido, y esos raptos de inspiración de Vladimir, que desborda y descorcha defensas: buen Júnior, penetrante, ofensivo y alegre.

En el hoy por hoy, ningún equipo en Colombia agrada tanto a la vista como este Júnior que, por supuesto, no es invencible, porque atrás tiene a Vanegas y ese es un problema mayúsculo. Vanegas es como Amaranto, una embarrada grave por partido.

Hablamos sólo de fútbol. De lo “otro”, Domínguez y su falta de madurez , que se ocupe de oficio la comisión de disciplina.

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