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¿Y ahora qué sigue en Bolivia?

El país deberá esperar entre siete y diez días para conocer los resultados finales.

10 de agosto de 2008 – 06:43 p. m.

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Una vez más, Bolivia acudió a las urnas con enfrentamientos y polarización, protestas y huelgas de hambre. En lo único en que coinciden oficialistas y opositores es que el referéndum revocatorio del mandato del presidente Evo Morales y ocho gobernadores no sólo no resolverá la crisis boliviana, sino que la complicará más.

Morales convocó esta especie de plebiscito para reforzar su posición y salvar su Constitución indigenista. Y aunque las encuestas anticipan su victoria, el primer presidente indígena de Bolivia necesitará algo más que votos para unir a un país en donde la división se ha acentuado desde que asumió el poder en el 2006.

Bolivia está fracturada entre la empobrecida Región Andina (oficialista y centralista) y la oriental (próspera y rica en recursos), cuyos departamentos impulsan la autonomía para administrar sus recursos y frenar el estatismo económico. La tensión existente aumenta el temor a un estallido de violencia entre dos bandos cada vez más intransigentes, en un país donde ya no hay lugar para tibios e indiferentes.

El ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, también aymara como Morales, auguró que lo que sigue en el país son más dificultades, "porque al que gane no le alcanzará para doblarle el brazo al otro, las diferencias están marcadas. Se necesita un pacto, un diálogo que veo difícil", dijo.

En las calles se siente la división. Para el albañil Leonardo Torres, "Morales gobierna bien" y asegura que el referendo "ayudará" al mandatario a enfrentar a sus opositores. No piensa lo mismo la médica Shirley Frías, para quien el presidente "ahondó más las diferencias entre indígenas y mestizos por eso el país está fracturado", aseguró. Este es el ambiente que se vive en el Altiplano.

Consciente de la polarización de su país, el mandatario boliviano trató ayer de calmar los ánimos. Morales aseguró que respetará los resultados de la votación e instó a sus opositores a hacer lo mismo. "Los resultados deben ser respetados y este resultado permitirá que haya un nuevo escenario político", dijo Morales.

Los oficialistas están convencidos de que Morales saldrá ratificado con un apoyo superior al 53,7% que obtuvo en las elecciones de 2005 y que podría llegar incluso al 65%, según el Movimiento al Socialismo (MAS, el partido del presidente). Pero además, el oficialismo espera que este referendo cambie el mapa político y que algunos prefectos opositores, entre los que señalan a los de Cochabamba, Pando y Tarija, sean revocados.

Sin embargo, analistas creen que Morales se enfrenta a un escenario muy complicado, porque podría salir ratificado a nivel nacional, pero perder en dos o tres regiones opositoras, donde su gobernabilidad quedaría cuestionada. Según el experto político Carlos Cordero, la eventual continuidad de varios prefectos opositores supondría un segundo impulso para el proceso autonómico emprendido por las regiones de la llamada "media luna", el territorio que integran los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. "Esto no resolverá nada, pero será un termómetro para conocer el apoyo con que cuentan tanto Morales como sus opositores", aseguró Cordero.

Esta semana se avecina una guerra de cifras, pues los resultados oficiales sólo se conocerán hasta dentro de siete o diez días. La imposibilidad de acuerdos entre el Gobierno y sus opositores dejó en manos de los ciudadanos una cuestionada salida a la crisis con este revocatorio, del que muchos esperan que, al menos, las partes en conflicto aprendan algunas lecciones.

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