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La economía de los Estados Unidos creó 113.000 empleos en enero, al tiempo que la tasa de desempleo se redujo a 6,6%. Esto frustra las esperanzas de que hubiera una aceleración continua en la economía y le genera un reto importante a Janet Yellen en sus primeras semanas como presidenta de la Reserva Federal.
Luego de que la creación de empleo cayera en diciembre, los economistas estaban a la expectativa de evaluar si esta reducción era una anomalía o el reflejo de una desaceleración más profunda en la fortaleza de la economía de Estados Unidos.
Con una formación de nóminas que tuvo un ligera recuperación en enero y que estuvo muy por debajo de las expectativas de los economistas, que eran de 180.000 empleos nuevos, probablemente aumenten las preocupaciones con respecto a que la economía de Estados Unidos esté llegando a un momento difícil. Sin embargo, las cifras de empleo del mes pasado también pueden ser una guía mediocre, pues el mal clima en buena parte del país pudo haber distorsionado las cifras.
Tras la publicación del informe, los mercados de futuros estuvieron más firmes, el dólar se debilitó y los precios de los bonos del Tesoro aumentaron.
“Es un informe de empleo muy mezclado y confuso”, dijo Alan Ruskin, estratega de Deutsche Bank. “Hay varias excusas válidas que explicarían datos anómalos, como la nieve, la sequía, las revisiones anuales y los cambios en los beneficios. Contra este trasfondo, los datos no cambiarán el camino bien definido de la Reserva Federal, de reducir su programa de relajamiento cuantitativo por US$10.000 millones en cada reunión”.
Las cifras de nóminas son a menudo la parte del informe sobre empleo que se observa más de cerca y durante los últimos pocos años han sido sorprendentemente firmes, al mostrar que los empleadores están creando nuevos empleos a un ritmo que oscila entre 150.000 y 200.000 al mes.
Las revisiones a las cifras sobre la nómina durante los últimos dos meses fueron relativamente positivas, sumando 34.000 nuevos empleos. No obstante, casi toda la mejora se concentró en el mes de noviembre, con una débil lectura de diciembre que sumó tan sólo 1.000 nuevos empleos.
Entre las áreas más débiles del mercado laboral en enero se hallaron el Gobierno, que perdió 29.000 empleos, y el sector comercial, en el que se perdieron 13.000 empleos. Las manufacturas y la construcción fueron relativamente fuertes, sumando 21.000 y 48.000 empleos, respectivamente. La semana laboral promedio se mantuvo firme en 34,4 horas, mientras que los ingresos promedio por hora aumentaron a US$24,21.
La encuesta separada y más volátil de hogares fue más positiva. Mostró una caída en la tasa de desempleo, que llegó a 6,6% y que fue impulsada por más personas hallando empleos, en lugar de más personas saliendo de la fuerza laboral.