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Dieciséis años han pasado desde que la Constitución de 1991 ordenó elegir por concurso a los notarios del país, con el propósito de poner fin a una larga tradición de favoritismos políticos. A punto de finalizar el 2007, la actual superintendente de Notariado y Registro, Lida Salazar Moreno, reconoce con resignación que, a pesar de los esfuerzos, hasta ahora ha resultado imposible elegir un solo notario por meritocracia.
Desde el año pasado, cuando el actual gobierno anunció las bases del concurso para elegir 861 notarios de 869 notarías en todo el país, comenzaron los traspiés jurídicos para frenar la iniciativa. Recursos similares a los que en el 2000 frenaron el primer intento de concurso para notarios.
El concurso, que debía concretarse en poco más de seis meses según el mandato de la Corte Constitucional y no superar los 2.000 millones de pesos en costos, hoy, por cuenta de los reveses que ha sufrido, ha incrementado su valor en más de 1.000 millones y no se sabe con certeza cuándo llegará a la etapa final.
Trampas jurídicas
Los recursos jurídicos para entorpecer el proceso han sido variados y sorprendentes. El balance es: 301 tutelas, 1.300 recursos de reposición, más de 2.000 derechos de petición, acciones de nulidad y restablecimiento, acciones de constitucionalidad, acciones de cumplimiento, acciones populares. Incluso una ley que hizo trámite en el Congreso este año pretendía cambiar las bases del concurso, pero no recibió la sanción presidencial ni la aprobación por parte de la Corte Constitucional.
Según la Superintendente, muchos de los recursos interpuestos contra el concurso y que llegan a sus manos tienen la misma redacción y simplemente les han cambiado el nombre. Pocos de estos reclamos han sido atendidos por la justicia. De las 301 tutelas, tan solo 20 han sido concedidas en primera instancia.
Desde Ibagué
El último incidente en este vía crucis jurídico surgió en Ibagué. Una acción popular dio pie para que una juez en esta ciudad decidiera suspender el concurso, que se encuentra en su etapa final, a la que llegaron 2.362 candidatos de los 14.655 que se inscribieron y presentaron la documentación exigida.
El Consejo Superior de la Superintendencia solicitó a la juez aclarar el auto, por considerar que ningún derecho colectivo estaba siendo violado. “Fue una decisión abiertamente improcedente por parte de la juez. Ya interpusimos un recurso de apelación”, comentó la superintendente Lida Salazar.
La juez revocó la decisión pero incluyó una nueva orden: el retiro de los dos notarios de carrera que hacen parte del Consejo Superior y que participan en la realización de entrevistas a los 2.362 aspirantes en concurso. Una medida que amenaza con dar al traste con el esfuerzo de casi dos años.
“Considero que la decisión es improcedente. Una acción popular no puede alterar una ley”, afirma Lida Salazar a quien le resulta extraño que ese requerimiento de separar a los dos notarios del Consejo Superior haya sido una solicitud de la Procuraduría.
El caso ahora está en manos del Tribunal del Tolima y a finales de enero se espera una respuesta que permita normalizar la etapa final. De ser así, en junio o julio de 2008 el país por fin conocería la primera lista de notarios elegidos por meritocracia, rompiendo una tradición en la que las notarías hacían parte de los botines políticos de los partidos y los gobernantes.
“Es importante que el Poder Judicial sea más considerado con un proceso que ha sido transparente, que no se abuse de las herramientas jurídicas a disposición de los ciudadanos para entorpecer este proceso”, comentó la superintendente Lida Salazar y añadió: “A veces parece que los enemigos de este concurso quieren que colapse”.
Entrevistas
Mientras tanto, las entrevistas a los 2.362 aspirantes —691 de ellos son actualmente notarios— avanzan por ciudades. “En las entrevistas evaluamos la personalidad, vocación y profesionalismo de los candidatos”, explica la Superintendente.
Tres jurados, miembros del Consejo Superior de la Superintendencia, reciben en lapsos de una hora a cinco candidatos simultáneamente. Cada candidato tiene alrededor de 45 segundos para responder cada una de las 10 preguntas que se le formulan. Los jurados, por su parte, cuentan con apenas cinco segundos para calificar las respuestas. Todas las entrevistas son filmadas y los resultados transportados por una empresa de seguridad.
Lo cierto es que sólo cuando se conozcan los resultados finales del primer concurso para notarios, se sabrá si la meritocracia puso orden en la casa.