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La revisión de las “verdades científicas” es un proceso que requiere la generación y revisión muy rigorosa de la evidencia. Las mejores piezas de evidencia son los ensayos clínicos y, mejor aún, las revisiones de todos los estudios disponibles. La primera página de El Espectador del 23 de junio dice: “En tres ciudades analizadas no hubo un incremento de contagios”, esto basado en un estudio que según sus propios autores tiene muchas limitaciones.
Los resultados de estudios científicos realizados e interpretados rigurosamente pueden usarse para hacer inferencias que son conclusiones o probabilidades basadas en resultados medidos previamente. Por esta razón, la construcción de conocimiento no puede hacerse a la ligera sin los suficientes elementos de evidencia.
Desde el punto de vista biológico, es plausible esperar que en las enfermedades infecciosas que se transmiten de persona a persona aumente el contagio en aglomeraciones y, por lo tanto, contribuyan al aumento de casos. Cambiar o poner en duda esta verdad científica requiere algo más que un estudio no conclusivo. Tampoco se pueden dar números exactos de ese exceso de casos o de mortalidad con una relación causal con las marchas.
En el estudio mencionado, el efecto de las marchas en el incremento del número de los casos no es grande en la fecha de la medición, esto seguramente se debe a que la curva epidémica aumenta progresivamente y no de manera inmediata. Desde el inicio de las marchas hasta la última medición no hay suficiente tiempo que suba sustancialmente el número de casos nuevos que son consecuencia de la transmisión de persona a persona con períodos de latencia y de incubación. Este estudio no es específico en cuanto a población y lugar, pues su desenlace se mide en ciudades muy grandes, mientras la exposición se presenta en lugares puntuales con números relativamente pequeños de personas, esto hace que la relación causal sea difícil de establecer.
Para los lectores que no estamos tan familiarizados con la metodología, buscamos estudios que han sido revisados por pares en una revista científica con factor de impacto grande, pues en general los artículos que son aprobados en ese filtro han pasado por una revisión rigurosa del diseño y métodos.
Es muy estimulante que científicos colombianos estén generando conocimiento científico sobre nuestras realidades, donde además reconocen muy claramente las limitaciones del estudio. El periódico debe ser cauteloso en poner en tela de juicio verdades científicas con una pieza de evidencia no concluyente.
Juan Carlos Silva. M.D.
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