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Hay diversas formas de mostrar y vender nuestro país, y efectivamente el desarrollo y la inversión en eventos culturales es la mejor, sin duda.
En el pasado, cuando ningún extranjero se atrevía a venir a Colombia por las alertas que daban sus países ante el conflicto con el narcotráfico y la guerrilla, la mala imagen de nuestro país se contrarrestaba con publicidad e informes periodísticos.
Hoy, los diversos eventos culturales que se llevan a cabo permiten la presencia de numerosos nacionales y extranjeros que llegan a participar en los festivales de música, literatura, arte, teatro y cine.
Llegan personalidades y periodistas que no sólo promueven el país sino que promueven las industrias culturales, los artistas, escritores y actores. Y si bien crecen el turismo cultural y sus inversiones, también crece el turismo de los negocios por las oportunidades que se han abierto.
Espero que el Estado sea consciente de apoyar estos eventos y que esto sea parte de su política de promoción de nuestro país.
Cartagena ha sido la ciudad más beneficiada con los eventos culturales, en forma directa e indirecta. Los organizadores de estos eventos, conscientes de los contrastes sociales, hacen sus programas y actividades para hacer partícipes a sectores más populares.
Si bien es maravilloso el ambiente en la ciudad, pareciera que la preocupación por los más pobres tuviera límites; quizás los mismos impuestos por la conformación física de la ciudad y las murallas que la contienen. Y esta debe ser una preocupación de todos, del Estado, del gobierno local y la empresa que se beneficia de estos eventos y de los que la habitan.
El desarrollo físico dejémoslo a las autoridades. Se debe hacer un mayor control, pero igualmente se puede desarrollar más educación y escuelas técnicas y de capacitación alrededor del turismo para que se beneficien de una forma positiva, pues muchos lo tienen que hacer forzosamente en forma negativa.
Y hay numerosas iniciativas, pero es importante que haya más. Cartagena es una ciudad privilegiada, tiene mar, turismo, industria, comercio, ganadería, gente maravillosa. Lo tiene todo. Y los contrastes sociales deberían minimizarse integrando más la ciudad en lo físico y en lo social y de esta manera beneficiarse más de los eventos culturales que allí se realizan.