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Los ejecutivos que asistieron al Foro Económico Mundial están, sin duda, más confiados sobre el panorama económico de lo que habían estado desde que estalló la crisis financiera, entre 2007 y 2008. Sin embargo, no hay que subestimar la capacidad que tiene la élite empresarial de Davos para encontrar nuevas cosas de qué preocuparse.
El optimismo refleja noticias positivas sobre la economía, en particular por parte de los Estados Unidos y de Gran Bretaña.
“El ambiente macroeconómico es el más positivo que se ha visto desde la crisis, cuando comenzaron a llegar las nubes negras”, dijo Ken Jacobs, el director ejecutivo de Lazard, el banco de inversión. “La mejor parte es los Estados Unidos, donde hay una recuperación que va de buena a sostenible, y tenemos una recuperación liderada por Estados Unidos por primera vez desde inicios de la década de 1990”.
John Chambers, la cabeza de Cisco Systems, estuvo de acuerdo con que los Estados Unidos estaban liderando el camino de la recuperación económica, seguidos por el Reino Unido.
El resto de Europa está, por lo menos, estable, aunque sir Martin Sorrell, el director ejecutivo del enorme grupo de publicidad WPP, señaló que la falta de reformas en el mercado laboral aún debilitaba al continente.
Barry Salzberg, el director global de Deloitte, dijo que sus clientes eran más optimistas y predijo que las noticias positivas incluso podrían llevar a un “cierto nivel de reindustrialización en los países desarrollados”.
No obstante, en un giro negativo con respecto a años pasados, cuando el brillo de un crecimiento fuerte desde los mercados emergentes equilibró los ánimos sombríos en Estados Unidos y en Europa, esta vez países como Brasil, China e India están causando preocupaciones, con un debate cada vez más intenso con respecto a la necesidad de hacer reformas estructurales.
Samir Brikho, director ejecutivo de Amec, la compañía de servicios basados en petróleo del Reino Unido, dijo que una de las principales razones que tenía para asistir este año al foro era medir hasta dónde el crecimiento más bajo de lo esperado en China podía afectar la demanda por commodities y los planes de sus clientes en el sector energético.
Otro cambio claro de enfoque entre los empresarios se halla en el sector de la tecnología y trae un tono optimista al inicio de las sesiones, en comparación con el pesimismo de los últimos años que rodea a los omnipresentes banqueros y financistas.
Marc Benioff, el director ejecutivo de Salesforce.com, que abrió una de las sesiones de Davos sobre el contexto digital, señaló que los ejecutivos de la tecnología y las telecomunicaciones estaban tomando el escenario, mientras que antes los economistas ganadores del Premio Nobel habían definido el tono del foro.
Este año podría ser el “punto de giro”, dijo Marissa Mayer, cabeza de Yahoo, cuando los negocios fueran revolucionados por los aparatos móviles interconectados (el “internet de las cosas”), y por la economía del trueque (donde los clientes truecan productos y servicios). Randall Stephenson, el director ejecutivo de AT&T, dijo: “No hay una industria que no se verá radicalmente impactada durante los próximos cinco años por estos dos desarrollos”.
En el foro de este año, muchos líderes corporativos dicen que quieren aumentar la participación, teniendo en cuenta la necesidad para desactivar reacciones potenciales contra el aumento en la desigualdad. Paul Polman, cabeza de Unilever, dijo que las empresas deberían forjar alianzas con las organizaciones para promover una agenda más inclusiva y moral.
Sin embargo, nadie en la comunidad empresarial piensa que la “participación” será la vara mágica para resolver las crecientes tensiones sociales; y a medida que la inequidad aumenta, esto podría generar más incertidumbre política, dicen.
Pierre Nanterne, cabeza de Accenture, dijo: “Lo que me preocupa es el auge de los extremos en Europa, por la falta de inclusión, y el alto nivel de desempleo y de desigualdad”.
Otras sombras se ciernen sobre el optimismo motivado por la tecnología, en la forma de preocupaciones de los consumidores sobre la piratería en línea y la vigilancia en internet patrocinada por el estado.
También hay preocupaciones con respecto al “internet de las cosas” y la riqueza que se genera entre emprendedores de la tecnología e ingenieros, que puede generar una reacción en contra de los líderes en el sector, como sucedió contra los grandes de la alta finanza en 2008.
En una sesión “off the record” que tuvo lugar ayer, un director ejecutivo de fuera de la industria de la tecnología lamentó la ausencia de una nueva generación de ejecutivos de la tecnología en el debate sobre la sostenibilidad ambiental, que ha sido un motivo constante de angustia en Davos.
“Debieron haber sido Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, que no asistió al foro, y sus amigos quienes estuvieran aquí diciendo ‘ahora me dedicaré a construir un mundo mejor’”, dijo el ejecutivo.