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Crisis en los tiempos de internet

Luis Carlos Vélez
03 de febrero de 2014 – 02:11 a. m.

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El período de bonanza en América Latina llegó a su fin. El nuevo escenario en que Estados Unidos vuelve a ser atractivo para las inversiones ya está provocando la salida de capitales de nuestra región.

También, el fin del apetito voraz de China por materias primas está empezando a preocupar a aquellos exportadores que enfilaron todas sus baterías a la aventura asiática.

Para algunos, esto es la repetición de la crisis económica de 1997, generada por el llamado “efecto tequila”. Entonces, los inversionistas sacaron sus dineros de América Latina luego de que las medidas económicas tomadas al final del gobierno de Carlos Salinas de Gortari generaran preocupación en unos mercados internacionales que generalizaron la inestabilidad mexicana en toda la región.

Se trata de un efecto tan perverso como real. En el mundo económico se evalúan manadas y no necesariamente a sus miembros individualmente. Los inversionistas son muy dados a agrupar países teniendo en cuenta sus características económicas. Para ello se inventan acrónimos como Brics o Civets, que resultan beneficiosos para multiplicar las buenas noticias de una nación a todo el grupo, pero excesivamente destructores cuando se trata de una mala noticia particular de una nación que termina contagiando al resto.

En esta oportunidad se trata de algo similar a lo registrado a final de siglo, solamente que peor. Tres razones nos llevan a esta afirmación. Primero, la cantidad de dinero susceptible de salir de la región es mucho mayor que en 1997. Su salida dejaría un hueco aún más grande. Segundo, la conectividad entre instituciones financieras, los usuarios y los mercados es mucho más fuerte, lo que permite que las transacciones sean más rápidas y sin tantas trabas. Y finalmente, el mundo está más conectado y, como consecuencia, más paranoico. Una noticia en Grecia puede llevar a que algunos vean lo mismo en Venezuela, Ecuador o Argentina.

¿Cómo nos golpeará este nuevo escenario? Dependerá de cuánto aprendimos de la crisis mexicana y de cuán fuerte sea nuestra demanda interna. Estamos viendo tres clases de países. Los dilapidadores, como Venezuela y Argentina, donde la bonanza generó regímenes con modelos insostenibles. Los responsables, que aprovecharon el flujo de dinero para invertir en infraestructura y competitividad. Y finalmente, los corruptos, donde hubo todo para mejorar pero se prefirió robar, entre los que se encuentra Colombia.

Así que cuando venga la gran ola destructora de ajuste económico regional, acordémonos de tipos como los Nule y aquellos gobernantes que los dejaron operar a sus anchas.

*Luis Carlos Vélez

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