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“Lo único que quiero es correr”: Gustavo Yacamán

Aunque hoy en día en el automovilismo prima la plata sobre el talento, el vallecaucano sigue disfrutando de este deporte y su objetivo será ganar el título del International GT Open.

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Desde que Gustavo Yacamán tenía ocho años y se proclamó por primera vez campeón nacional infantil de karts, su gran meta fue llegar a la Fórmula Uno. Repetir en la gran carpa del automovilismo las hazañas que hacía en los kartódromos nacionales. Sin embargo, con el paso del tiempo esos sueños han cambiado. El mismo mundo a motor ha dado un vuelco radical y ahora para llegar a ocupar las sillas de los grandes equipos no basta con talento: es necesaria una billetera muy amplia o el apoyo de una gran empresa. Por eso, a los 25 años, el piloto colombiano ahora tiene otras metas. “No me importa si estoy en Indy Car, en Nascar o en Fórmula Uno. La verdad, lo único que quiero es correr, así sea en una categoría en China, Japón o Rusia. Mientras pueda vivir del deporte y hacer lo que más me gusta, voy a estar feliz. Esta es la profesión que escogí, así que sueño con mantenerme así los años que más pueda”, le dijo a El Espectador el caleño que tras un 2015 exitoso en el Campeonato Mundial de Duración de la FIA, ahora correrá con el equipo Teo Martin Motorsport en el International GT Open.

Fueron seis podios en ocho carreras, además de una gran participación en las 24 Horas de Le Mans, en las que quedó en el cuarto lugar. Parecía que estaba en un lugar ideal, no sólo por los buenos resultados, sino porque el WEC (Campeonato Mundial de Duración) cada vez coge mayor peso y grandes pilotos ya consolidados prefieren correr en esta categoría que en la Fórmula Uno. No obstante, Yacamán no contó con suerte y el G-Drive, su equipo, se acabó por problemas económicos. Quedó en el aire, sin una silla, y las propuestas que recibió para seguir en esta categoría no le brindaban garantías. “Me quedé sin ninguna opción competitiva que valiera la pena para seguir corriendo en el WEC. La idea mía es estar en un carro en el que pueda pelear por la punta y ganar carreras y no tuve esas opciones”, confesó Gustavo, a quien llamó a comienzos de año su amigo Emilio Villota, mánager del Teo Martin Motorsport, para ofrecerle una silla en el BMW M6 GT3. “Fue una oferta irrechazable”, asegura.

Su relación con Emilio Villota nació hace más de diez años, cuando Gustavo comenzó con los carros en la Máster Júnior Fórmula europea, categoría propiedad de Emilio Villota. Luego trabajó con el hijo de Emilio y dos años más tarde los Villota crearon un equipo de Fórmula 3 en el que Yacamán corrió con ellos. “Lo veo como un amigo, así que eso me dará confianza para hacer las cosas bien”, destacó el piloto colombiano sobre quien será su mánager en esta temporada. La expectativa es defender el título, este equipo viene de ser campeón y Teo Martin, el dueño de la escuadra, no está ahí para rellenar la parrilla, sino que quiere salir a luchar por un nuevo campeonato. Además, también está la motivación de destacarse para entrar al BMW Junior Program y así acercarse a la posibilidad de convertirse en piloto de fábrica de la marca alemana.

La pretemporada comenzará el 15 de marzo en Barcelona y el campeonato el próximo 23 de abril en Estoril, Portugal. El calendario constará de siete fines de semana, con dos carreras de 70 minutos. Los otros circuitos en los que se correrá son: Spa (Bélgica), Paul Ricard (Francia), Silverstone (Inglaterra), Red Bull Ring (Austria), Monza (Italia) y Barcelona (España). Al ser tan pocas competencias, Yacamán seguirá radicado en Miami y su plan es viajar a Europa para las competencias y los tests que tenga programados su nuevo equipo. Podrá dedicarse en los tiempos libres a seguir grabando comerciales con sus patrocinadores y a un proyecto personal de una serie web de autos en el que los probará y tendrá invitados especiales.

Por falta de plata, no estar en la Fórmula Uno es una frustración que tienen el 99,9 por ciento de los pilotos alrededor del mundo. Muchos de los jóvenes que hoy en día dan el salto a la gran categoría es porque tienen el respaldo de grandes empresas. Por ejemplo, 15 millones de euros le da el Banco de Brasil a Felipe Nasr para poder ocupar un puesto en Sauber. Otros pilotos logran reunir esa cantidad gracias a la riqueza de su familia. “Uno se puede comer la cabeza y sentarse a llorar, pero a la vez nosotros somos privilegiados al poder ganarnos la vida manejando carros y haciendo lo que hacemos y no encerrados en una oficina de 8 a 8. Si bien no estamos en Fórmula Uno, manejamos carros de carreras y le damos muchas vueltas al mundo, así que en vez de frustrarme, trato de valorar la posición en la que estoy”, destaca Gustavo, quien independientemente de donde esté manejando, quiere seguir siendo feliz en la vida haciendo lo que más le gusta y por eso en los tiempos libres que tiene trata de disfrutar al máximo, hace deportes extremos, monta bicicleta, participa en competencias de triatlón y se goza la vida, algo que gracias al apoyo de sus papás, Gustavo y María Isabel, ha podido hacer desde que nació.

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