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El Jockey Club Brasileiro, de Río de Janeiro, es un lugar especial en la carrera tenística de los colombianos Juan Sebastián Cabal y Robert Farah del equipo Consanitas. Allí, en 2014, consiguieron por primera vez un título de la ATP. Tras muchos años dedicados a este deporte, supieron lo que era coronarse en un certamen del máximo escalón del tenis mundial. En la cancha central de este club se hizo realidad su sueño. Bandera de Colombia en los hombros y trofeo en manos fue la foto que en ese momento quedó como testimonio de semejante hazaña, pues nunca un colombiano había podido obtener el título de un ATP 500. Y no llegó por casualidad. Meses antes habían contratado al sudafricano Jeff Coetzee como entrenador, quien les prometió que si seguían sus indicaciones y aplicaban algunos consejos tácticos en su juego, los resultados llegarían, pues veía talento en ellos. Y desde aquella noche en Río todo fue diferente. Ganaron luego el ATP 250 de Winston Salem, el ATP 250 de São Paulo, el ATP 250 de Ginebra, el ATP 250 de Buenos Aires y ayer repitieron el ATP 500 de Río.
“Hoy somos una pareja totalmente diferente, mucho más agresiva, más pareja y equilibrada en todos los momentos del partido. Creo que por eso los resultados han venido dándose en los últimos años”, le dijo Juan Sebastián Cabal a El Espectador, momentos posteriores a celebrar el título. Luego su compañero Robert Farah complementó diciendo que “desde hace dos años hemos estado jugando mejor porque hemos tenido un proceso bueno con nuestro entrenador y eso ha hecho que nuestro tenis mejore y podamos, poco a poco, ir cosechando triunfos”.
El polvo de ladrillo es la superficie ideal de estos colombianos, que desde los seis años se conocieron entrenando en el Club Campestre de Cali y han estado juntos casi toda la vida, pues ambos han hecho parte del proyecto de Colsánitas, que ha apoyado a este deporte en el país. En un principio fueron rivales en varios torneos nacionales, pero desde unos Juegos Nacionales se juntaron para representar al Valle y no se separaron. En Colombia lo ganaron todo y justamente en la búsqueda de un salto de calidad encontraron a un entrenador internacional como Jeff Coetzee, el artífice de este gran presente que tienen.
La vieja frase que dice que es mejor corregir ganando es cierto, mucho más en un deporte como el tenis, en el que lo más común es perder semana tras semana. Llevan 25 años jugando, muchos de ellos como profesionales, así que han aprendido que las derrotas sirven para aprender y para motivarse en mejorar las cosas que se han hecho mal. A veces han llegado a aburrirse y querer tirar todo lejos, pero la clave ha sido que esa desilusión dura unas pocas horas y se animan mutuamente con el argumento de que ya llegará algo mejor. “Creo que cada día uno tiene que dar lo mejor de sí. Si en los entrenamientos uno se exige cada vez más, pues a corto, mediano o largo plazo los resultados se van a ver. Cuando uno pierde tiene que reflexionar y pensar si se dio todo y si así fue, pues aprender de las derrotas para que en el futuro no se cometan los mismos errores que te llevaron a perder. Cuando uno gana es lo mismo. Uno aprende y sabe qué cosas salieron bien para tratar de repetirlas en los próximos juegos”, aseguró Juan Sebastián Cabal, que de cabalero tiene poco, todo se lo deja al trabajo diario.
Con este inicio de temporada tan especial, con dos títulos consecutivos, es inevitable pensar en la posibilidad que tienen estos colombianos de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Río 2016. Para hacerlo deben estar top 32 del ranquin ATP cuando culmine Roland Garros 2016. “En Río nos sentimos muy bien, así que lograr la clasificación a los Olímpicos acá es una gran motivación. Estamos muy ilusionados con eso, es de nuestras primeras prioridades este año, pero sabemos lo difícil que va a ser. Tendremos que prepararnos muy bien para mantener el nivel y lograrlo”, le dijo a este diario Robert Farah, quien también afirmó que es importante “tener los pies en la tierra porque el año es muy largo. Sólo llevamos seis semanas del año, hay muchos torneos por jugar y lo importante es pensar partido a partido para ir disfrutando de la temporada”.
Anoche, con el trofeo de campeones en la maleta, Juan Sebastián y Robert se subieron a un avión rumbo a Acapulco, donde disputarán el ATP 500 de la ciudad mexicana, en el que el año pasado llegaron a las semifinales y en esta edición llegan como la siembra número uno. De hecho, todavía no tienen rivales, pues deben esperar a los ganadores entre Gilles Muller-Aljaz Bedene y Wesley Koolhof-Matwe Middelkoop. “Si los resultados se siguen dando así, al final del año haremos un balance y sin dudas será excepcional. Estamos tranquilos, pero tenemos sueños como ir a los Olímpicos, tener grandes actuaciones en los Grand Slam y jugar el Torneo de Maestros”, afirmó Cabal. Metas que hace años sonarían muy lejanas para el tenis colombiano, pero ahora, gracias a esta fórmula que han hecho estos caleños, suena como algo posible.