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El presidente francés, Emmanuel Macron, llegó este lunes a Beirut por segunda vez en un mes con el fin de presionar para la formación de un Gobierno encabezado por el hoy designado nuevo primer ministro, Mustafá Adib, e implementar unas reformas para siga fluyendo el apoyo al Líbano, cuya capital quedó devastada por la explosión del 4 de agosto.
“He visto que en las últimas horas se ha iniciado un proceso que permitió hacer surgir una figura como primer ministro”, dijo Macron, y agregó que espera que se forme un gobierno “lo antes posible para aplicar las reformas”.
Macron ha insistido desde su primera visita a Beirut, días después de la explosión, en resolver la profunda crisis política en ese país. Durante su visita del 6 de agosto, el presidente francés había abogado por un nuevo “pacto político” y reformas urgentes.
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Esta vez participó en el centenario del nacimiento de este país de Medio Oriente en sus actuales fronteras. Acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores Jean-Yves Le Drian y el ministro de Salud, Olivier Véran, Macron fue recibido en la pista por el jefe del Estado libanés, Michel Aoun.
Los responsables políticos libaneses designaron el lunes a un nuevo primer ministro, Mustapha Adib, que prometió reformas y un acuerdo con el FMI.
Promesas políticas
Mientras tanto, los responsables políticos libaneses designaron este lunes a un nuevo primer ministro, Mustapha Adib, que prometió reformas y un acuerdo con el FMI. Adib, de 48 años, fue designado por la mayoría de los diputados tras consultas parlamentarias en el palacio presidencial.
Tras su designación, visitó un barrio destruido por la explosión mortífera en el puerto de Beirut del 4 de agosto, donde dijo “querer la confianza” de la población. “Es la hora de la acción”, afirmó y prometió formar rápidamente un equipo de expertos y de personas competentes que llevarían a cabo reformas “inmediatamente”.
“La tarea que acepté se basa en el hecho de que todas las fuerzas políticas (…) son conscientes de la necesidad de formar un gobierno en un tiempo récord y empezar a poner en marcha reformas, con el punto de partida de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”, dijo Adib en un discurso en televisión.
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En un comunicado, el FMI saludó con moderación su designación y volvió a reiterar su deseo de que las autoridades libanesas respondan a la emergencia de la crisis del país.
Por su parte, el Banco Mundial (BM) destacó que la explosión causó pérdidas y daños por un monto de entre 6.700 millones y 8.100 millones de dólares (entre 5.600 millones y 6.700 millones de euros). El país necesitaba urgentemente entre 605 millones y 760 millones de dólares para salir del paso, agregó la institución.
Fuente de todos los males
Mustapha Adib, un profesor de universidad relativamente desconocido entre la opinión pública, fue elegido el domingo por la noche por los más influyentes representantes de la comunidad sunita, de donde se elige el jefe del gobierno.
La presidencia está reservada a un cristiano maronita y la presidencia del Parlamento a un musulmán chiita. El presidente del país, Michel Aoun, reconoció la víspera en un discurso en ocasión del centenario de Líbano, que se celebra el martes, que es necesario cambiar el sistema político y pidió un “Estado laico”.
El mismo día, el poderoso jefe del Hezbolá, Hasán Nasralá, dijo estar dispuesto a negociar un nuevo “pacto político” en Líbano, donde las comunidades religiosas se reparten el poder.
En el mismo sentido, Nabih Berri, presidente del Parlamento y jefe del movimiento chiita libanés Amal, pidió el lunes “cambiar el sistema confesional” que rige la política en Líbano, “fuente de todos los males” según él.
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Mustapha Adib, próximo al ex primer ministro y millonario Najib Mikati, del que fue jefe de gabinete, debería ser rechazado por el movimiento popular de protesta.
Hasan Sinno, miembro de un grupo de la sociedad civil, advirtió que ésta rechazaría cualquier candidato del sistema. “No daremos tiempo, como algunos de nosotros hicimos por error, a Hasan Diab para lograr éxitos. No tenemos el lujo del tiempo”, dijo a la AFP.
El ex primer ministro Hasan Diab, nombrado por los partidos en el poder, dimitió el 10 de agosto tras la explosión que dejó al menos 188 muertos y devastó barrios enteros de la capital.
El nombramiento de Mustapha Adib obtuvo la aprobación de los principales bloques parlamentarios. Solo el partido cristiano Fuerzas Libanesas, en la oposición desde las protestas populares de octubre de 2019, apoyó al independiente Nawaf Salam, un antiguo embajador en la ONU respaldado por el movimiento de protesta.