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Por eso hoy en día, cuando el planeta entero está conectado vía aérea – en no más de 48 horas es posible ir de Hong Kong a los Ángeles con escala en París– y la fantasía de darle la vuelta al mundo se ha convertido para muchos es una forma de vida, la fobia o miedo irracional a los aviones se ha robado la atención de decenas de terapeutas de distinto países.
El método generalizado para tratar este problema consiste en una terapia de exposición, es decir, sesiones en las que el paciente viaja en compañía del terapeuta. Una solución demasiado costosa para muchas víctimas de este mal del siglo XXI. Poder revivir la sensación de volar, el olor del avión, la experiencia corporal de la silla y el cinturón de seguridad en el confort de un consultorio y de la mano de un experto, era hasta hace 10 años impensable. Pero la realidad virtual permitió que esto fuera factible en Colombia gracias a la psicóloga Mariana Samper, pionera de este método.
“La terapia de realidad virtual se usa también para otras fobias, pero la más popular es la de los aviones, porque hay personas que corren el riesgo de perder un trabajo por el miedo a volar", afirma esta joven psicóloga formada en la universidad de Mc Gill, en Montreal Canadá. Samper dedicó los primeros años de su vida profesional a la investigación en clínicas psiquiátricas tratando pacientes psicóticos. Cansada decidió meterse de lleno a trabajar con personas que sufrieran diferentes trastornos de ansiedad y fobias como hablar en público o temor a las alturas. Fue entonces, cuando descubrió que la realidad virtual podía ser una verdadera opción de tratamiento.
“La creencia popular es que convivir con una fobia es posible. Sin embargo, el impacto de un miedo desbordado que genera en el paciente reacciones fisiológicas y comportamientos involuntarios, es social, personal y laboral”, explica la doctora Samper. Y agrega que: “la terapia de exposición tiene problemas de costos y tiempo, además de poca confidencialidad”. Mientras que con el método de realidad virtual, los pacientes pueden experimentar desde la comodidad que ofrece un consultorio, las turbulencias y sonidos típicos de un vuelo y con su tratamiento volver el miedo manejable.
Las enfermedades contemporáneas
Mariana es una mujer que no ha llegado a los 30 y que a muchos pacientes sorprende porque a su corta edad es muy consultada por manejar dos de los grandes problemas de este siglo: las fobias, – en particular a los aviones- y el estrés y la ansiedad. En ambos casos, Samper busca dar a sus pacientes soluciones reales en un tiempo determinado y esto lo logra gracias al manejo que hace de herramientas tecnológicas.
Con los pacientes que sufren de estrés usa un sistema de variabilidad del ritmo cardíaco, y estudia en detalle los puntos del sistema nervioso posiblemente afectados. “Un duelo difícil o una enfermedad crónica pueden desequilibrar el sistema nervioso, de tal manera que la persona sin ser consciente de ello padezca altos niveles de estrés”, explica Samper. Algunos de los síntomas asociados a esto son: síndrome de colón irritable, migrañas, dolor de espalda, arritmia cardíaca, mal genio, angustia y ansiedad. Incluso en los niños se manifiesta con bajo rendimiento escolar, bloqueos mentales y falta de sueño entre otros.
Al cabo de algunas semanas el desequilibrio nervioso se va resolviendo. “Los pacientes se sienten satisfechos de que la terapia tenga un tiempo limitado y no se necesiten años para ver resultados". No obstante, tanto el tratamiento de variabilidad del ritmo cardíaco, como la realidad virtual tienen límites que no se pueden sobrepasar. Es el caso de pacientes con psicosis, problemas cardiacos severos o epilepsia. En estas circunstancias los tratamientos con estas herramientas pueden generar efectos negativos y por ende no se recomiendan. En el resto de los casos, al cabo de 10 o 15 sesiones aquellas personas que antes no eran ni siquiera capaces de subir a un avión, lo hacen con la tranquilidad y la seguridad de cualquier otro pasajero.