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En este inicio del año nuevo es bueno hacer un repaso de lo que esperamos para la economía colombiana. En especial en un año en el que el mundo va a ser relativamente diferente en términos de crecimiento, liquidez internacional y mercados financieros, y en que Colombia tiene que buscar diferenciarse positivamente.
En el ámbito internacional, aunque los países emergentes seguirán liderando el crecimiento global, los desarrollados ya mostrarán crecimientos positivos dentro de un proceso de recuperación sostenida. La recuperación global realmente se está materializando.
El cambio en la liquidez global comenzó. Los anuncios de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) se dieron finalmente el pasado 18 de diciembre, aunque ya había generado mucha volatilidad y cambios en los mercados desde mayo. Ahora, desde este mes de enero, la FED comprará menos títulos y, por tanto, irrigarán 12% menos liquidez mensual al mundo. Durante el año la atención se centrará en el ritmo de disminución de la compra de títulos, que nosotros desde BBVA Research creemos debería terminar en el último trimestre de 2014, el seguimiento de los objetivos de empleo de la FED hasta que logre consistentemente mantener la tasa de desempleo por debajo del 6,5% y las estrategias para la normalización futura de la liquidez.
Para Colombia la recuperación sostenible de las economías desarrolladas es una buena noticia. El canal real favorecerá el comercio y abrirá por fin las puertas para aprovechar los acuerdos comerciales que entraron en operación en medio de la crisis internacional. Estados Unidos sigue siendo nuestro principal socio comercial y un aumento en su demanda interna y sus tasas de crecimiento más cerca del potencial son beneficiosas para nosotros. Por el lado de Europa, los primeros brotes verdes que se ven son buena noticia, aunque tardaremos un poco más en poder aprovechar los acuerdos.
El cambio en la liquidez global ha llevado a un rebalanceo en las inversiones entre activos de países desarrollados y emergentes, y entre activos con diferentes niveles de riesgo. La menor liquidez hace que los inversores sean más selectivos y los ganadores serán países con mejores fundamentales y activos complementarios. Colombia lo está haciendo bien. Las mejoras recientes en la calificación respaldan los avances y nos dejan en un club más selecto en el mundo. Pero creo que no debemos dormirnos en nuestros laureles y prepararnos para seguir en este club y en uno aún más selecto en el mediano plazo. Nuestro objetivo de ser parte de la OCDE ayuda en el propósito, pero debemos ir más allá.
Estar y permanecer en el club de países selectos nos obliga a evaluar qué podemos hacer diferente para que Colombia cumpla realmente su potencial. Más aún, en un año electoral donde elegiremos a nuestro cuerpo legislativo y al presidente que pilotará nuestro destino en los próximos cuatro años. Creo que las propuestas económicas de gobierno y legislativas en los ámbitos nacional y regional deberían centrarse en temas estructurales. Es tiempo de pensar más allá de finales de 2014. Colombia, junto con América Latina, con pocas pero notables excepciones, ha superado en los últimos años los avatares del diario manejo de la economía y debe sentarse a pensar en el mediano plazo.
Hay que pensar, por ejemplo, en cómo consolidamos las mejoras que se han observado en el mercado laboral recientemente. Debemos seguir dándole prioridad a la calidad del empleo para aprovechar las ventajas en términos de confianza del consumidor, capacidad de gasto y aumento de la productividad que esto conlleva. Revisar con calma y estructurar la nueva generación de reformas que apremian para armar el país del futuro. Por numerar algunas, hay que repensar el esquema de seguridad social, la justicia, el sistema tributario. Estos temas adicionales a los imperdibles avances en la construcción de infraestructura que tienen este año su punto de quiebre.
Por último, lo más importante, hay que repensar estructuralmente la educación de nuestros bebes, niños y adolescentes. Revisar desde los esquemas de acceso, hasta los de financiación sin olvidar la calidad. Los esfuerzos en inversión siempre serán insuficientes para lograr el país que queremos en el futuro si el capital humano está rezagado.
* Economista Jefe BBVA Colombia.