Publicidad

Es Cristo, no MIRA

Daniel Pacheco
20 de enero de 2014 – 06:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Incluso el candor en video de la impulsadora de la fe, María Luisa Piraquive, no puede distraernos de dónde viene su crueldad original.

Les dijo Jesús a sus discípulos: “Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 13:41-42).

En su ensayo de 1927 Por qué no soy cristiano, Bertrand Russell se aterra de lo insistente que es la imagen de cómo se rostizan en el infierno todos aquellos que no creen en el hijo de Dios. “Es bastante manifiesto para el lector”, dice Russell, “que hay un cierto placer al contemplar el lloro y el crujir de los dientes, si no la imagen no se repetiría tanto”.

El gran problema moral del cristianismo, dice Russell, es que castiga a todos los que no comulgan. No los trata con indiferencia, no los deja en un purgatorio de ignorancia mientras sus elegidos disfrutan de la infinita luz de los cielos, no. Los no cristianos, según Cristo, merecen un castigo doloroso y eterno.

En clave moderna, diríamos que es un tratamiento bastante discriminatorio contra gais, ateos, pecadores irredentos y todas las otras personas en el mundo que tienen religiones distintas a que el hijo de Dios se sacrificó en la cruz para augurarnos un puesto en el cielo. Si volviera, Jesús sería un caso perfecto para aplicar la ley antidiscriminación impulsada por sus mismos pastores.

La lectura crítica del cristianismo de Russell no sólo se refiere al texto literal de la Biblia, sino a sus consecuencias sobre millones de personas durante varios siglos. Además de la figura de Cristo, Russell tiene en cuenta consideraciones históricas. De la Iglesia católica dice que “se opone al progreso y el mejoramiento de todas las formas que disminuyen el sufrimiento en el mundo, porque ha escogido etiquetar como moral unas pocas reglas de conducta que nada tienen que ver con la felicidad”. El disfrute de los sentidos, pondría yo como primer ejemplo. La proclividad a la culpa y al miedo, resalta Russell.

Entonces, antes de lanzar a la hoguera a la señora Piraquive, hagamos campo para los demás. Aunque muy bien le podrían servir a ellas las clases de marketing espiritual del papa Francisco, ambos caminan orgullosamente por la senda cristiana.

“El que tiene oídos para oír, oiga”, dice Mateo que dijo Jesús, al final de la parábola sobre la cizaña, la de los dientes crujiendo y el lloro infinito. En Colombia, la gran discriminación del cristianismo, cae aún en oídos sordos, en voces muy locuaces y en ojos que MIRAn y no ven.

Pata: La marihuana es menos dañina que el alcohol, dijo el presidente Obama.

Poco a poco, estado por estado, se avanza en el camino de una consideración a nivel federal de la legalización de la marihuana.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido