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Durante estos cinco meses no sólo ha aprendido a dominar el idioma, sino que consiguió dos trabajos que le permiten mantenerse y mandar dinero a su familia en Bogotá. La posibilidad de obtener una licencia laboral lo que ha convertido a Australia en el destino predilecto de los jóvenes colombianos.
A diferencia de países como Estados Unidos o Canadá, en cualquiera de las ciudades australianas los estudiantes extranjeros pueden trabajar legalmente 20 horas por cada 25 que asisten a clase. Hay agencias de empleo que los ayudan a ubicarse como meseros en restaurantes o en empresas y centros comerciales para encargarse del aseo. Una vez contratados, los adolescentes pueden escoger si prefieren que se les descuente el 10% del salario para pagar impuestos al Gobierno y ganar cerca de US$ 16 la hora o recibir un poquito menos de dinero (US$ 13 la hora), pero no pagar este gravamen.
Frank Cross, agente migratorio y director de la agencia Viva Australia, explica que en los últimos años el número de colombianos que escogen este destino para aprender otro idioma aumentó significativamente. “En 2004 estábamos hablando de 1.000 estudiantes cada año. Hoy, son cerca de 3.000. Por eso —asegura— Colombia, junto con Brasil, es el país número uno en Latinoamérica exportando estudiantes a este país”.
Los costos y las facilidades de pago también se han convertido en un incentivo para los jóvenes. Samantha Urquijo, por ejemplo, solicitó un préstamo en el Icetex y en menos de tres meses había presentado todos los documentos ante el Consulado en Bogotá, para la aprobación de su visa. Al llegar a Melbourne —una de las ciudades predilectas junto con Sídney y Brisbane—, se alojó en una casa de familia durante un mes, mientras conseguía dónde vivir.
Samantha cuenta que esta no es una tarea fácil, debido a que “todo acá es muy caro. Uno consigue apartamento si tiene US$ 3.000, por eso los estudiantes extranjeros preferimos rentar una casa grande con varios cuartos para alquilar a otros compañeros”. Una vez estuvo instalada, Samantha decidió recorrer los restaurantes de la ciudad presentando su hoja de vida y tuvo mucha suerte. En los dos primeros lugares a los que entró la contrataron. Sólo fue necesario pasar la prueba de fuego: caminar sosteniendo tres platos al mismo tiempo.
Como Samantha, son miles los adolescentes colombianos que cada año escogen alguna de las ciudades australianas para aprender inglés, incluso muchos deciden quedarse más tiempo para realizar una maestría o especialización. Aunque las universidades son costosas, pues están entre las mejores del mundo, el valor de la matrícula es hasta un 30% más económico que en Estados Unidos o Canadá.
A esto se suma el hecho de que el gobierno australiano quiere promover la llegada de inmigrantes a su país para aumentar la población y llenar vacíos en algunas profesiones, contratando personal de otros lugares del mundo. Por esta razón, los trámites de la visa, siempre y cuando la persona presente todos los documentos y compruebe su solvencia económica, son muy rápidos.
Tan sólo en lo corrido de este año se han otorgado cerca de 170.000 cupos para estudiantes extranjeros. De estos, un gran porcentaje son colombianos que viajan interesados en aprender o perfeccionar su inglés. Frank Cross asegura que casi el 90% de los colombianos que visitan Australia lo hacen motivados por dominar una segunda lengua y el que sea legal trabajar facilita su proceso de aprendizaje, pues están en contacto con el idioma todo el tiempo. Un motivo adicional que puso de moda entre los jóvenes al país de los canguros.
Venta de diplomas en la Web
Títulos profesionales, de maestrías, doctorados e incluso distinciones honoris causa se están comercializando de manera ilegal en internet. Empresas dedicadas a vender este tipo de documentos se han vuelto populares en Argentina y Colombia. En el país gaucho, por ejemplo, hay una compañía llamada Cursos a Distancia que ofrece el diploma y las calificaciones que la persona quiera obtener.
Así lo reveló un reciente informe publicado en el periódico El Clarín. En el que además se cuenta detalladamente cómo esta firma promete entregar a sus clientes el diploma en tan sólo una semana por US$1.000.
En Colombia también se han interpuesto denuncias ante el Ministerio de Educación. Las compañías se quejan porque muchos candidatos que se presentan llevan títulos falsos. Aunque esta situación se venía presentando con la venta de diplomas en el centro de Bogotá, las autoridades hasta ahora comienzan a combatir este delito en la Web.