Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Sus extensos laberintos de tierra adornados con cactus, entre los que se esconden escorpiones, arañas y serpientes cascabel, configuran un paisaje minimalista que seduce a primera vista.
Pero las fotografías que lo promocionan esconden una preocupante realidad: el desierto podría extenderse más allá de sus límites actuales y convertirse en una gran mancha marrón que abarcaría el departamento. Así lo denunció la revista ambiental Catorce 6°.
Expertos del Ideam, que trabajan en la elaboración del mapa de zonas desérticas en Colombia, ya han alertado sobre este fenómeno. Carlos Gómez, director del equipo, ha dicho que el panorama es angustiante si se mantiene el ritmo al que se están desertificando estos suelos.
Crece la Tatacoa
Estos terrenos áridos, que han comenzado a aparecer en los alrededores del desierto de la Tatacoa, cerca de los municipios de Villavieja, Yaguará, Tello, Baraya, Rivera, Campoalegre, Neiva y Aipe, ya suman, según informe de las Naciones Unidas, 580 mil hectáreas de las casi dos millones que configuran el departamento. Los campesinos de las zonas se refieren a ellos como ‘las tatacoitas’.
Aunque los desiertos experimentan un natural y constante modelaje y transformación, las malas prácticas agrícolas, sumadas a la contaminación con desechos químicos, han acelerado el proceso de desertificación. La Tatacoa pasó en el lapso de varios millones de años de ser un bosque seco tropical a un desierto. Ese lento proceso se aceleró dramáticamente y, en tan sólo 100 años, gran parte del departamento podría lucir como la Tatacoa.
La Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, en compañía de la Universidad Surcolombiana y la Gobernación del Huila, ya han tomado cartas en el asunto. Todos insisten en la declaratoria de la zona como Área Natural Protegida. A esto se suman las acciones del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, el cual suscribió hace tres años un Plan de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación.